El evangelio para cada cristiano

Más de 2500 millones de personas en todo el mundo se identificarían como “cristianas”, casi un tercio de la población mundial. Pero, ¿implica esto que han entendido o abrazado el evangelio bíblico? No necesariamente.

La historia podría ser apócrifa, pero ha sido contada varias veces por predicadores en diferentes formas. Se dice que un joven soldado fue traído ante Alejandro Magno, acusado de desertar y ocultarse en una cueva. El célebre general preguntó su nombre, y el joven contestó: “Alejandro”. Visiblemente alterado, el general volvió a preguntar: “¿Cómo se llama?”. Tímidamente, el soldado volvió a contestar: “Alejandro”. Furioso, el general gritó: “¡Soldado! ¡Cambie su conducta o cambie su nombre!”. ¿La aplicación? Quienes se llaman “cristianos” deben ser dignos del nombre.

El término “nominal” se define como “en nombre o forma solo, a diferencia de real o efectivo” en el artículo “Christian Witness to Nominal Christians among Protestants” (Testimonio cristiano a cristianos nominales entre protestantes – LOP 23). Para muchos de los 2500 millones autodenominados cristianos, el rótulo es una cuestión de nacer en cierta familia o pertenecer a cierto contexto cultural o religioso, o haber pasado por algún proceso de iniciación cristiana que tiene poco o ningún impacto en su vida cotidiana. Son seguidores de Cristo solo de nombre, no en la realidad o la práctica. Ni sus creencias ni sus conductas son un reflejo fiel de las enseñanzas o las prácticas de Jesús y los apóstoles. Nunca se han arrepentido de sus pecados ni han acogido a Jesús como Salvador y Señor. No están creciendo en fe, conocimiento u obediencia. No están experimentando ninguna transformación de vida. No muestran evidencia alguna del fruto del Espíritu.

Encontramos cristianos nominales en cada congregación, cada tradición denominacional, cada corriente teológica y cada contexto cultural. El cristianismo nominal puede asumir diferentes formas en contextos protestantes/evangélicos, católicos romanos y ortodoxos, y en lugares donde los cristianos como un todo son una minoría. Pero la tarea de dar testimonio de Jesucristo y toda su enseñanza, en cada nación, en cada esfera de la sociedad, y en el mundo de las ideas, no es menos urgente en contextos cristianos nominales. El primer punto de la visión cuádruple de Lausana —“el evangelio para cada persona”— se aplica por igual a quienes llevan el nombre de “cristianos” pero nunca han entendido o aceptado realmente “el evangelio de la gracia de Dios” (Hechos 20:24).

Este desafío será tratado del 15 al 19 de marzo en Roma, Italia, en la Consulta Mundial de Lausana sobre el Cristianismo Nominal. Basada en encuentros y recursos previos de Lausana, esta consulta analizará los cambios en nuestro mundo en los últimos 40 años, y examinará tendencias actuales y estrategias prometedoras para evangelizar y discipular a cristianos nominales. Los 45 participantes invitados incluirán a sociólogos, teólogos y misiólogos/profesionales de Asia, África, América Latina, América del Norte, Pacífico Sur y todas las regiones de Europa. Las ideas y estrategias de la consulta serán publicadas para una distribución y discusión más amplias. Le invito a orar conmigo mientras los participantes se reúnen esta semana.

Acompáñenos en oración

Jesucristo, Señor de la iglesia, te pedimos que empoderes la próxima consulta con tu Espíritu Santo renovador y creativo. Permite que los participantes entiendan nuestros tiempos, y que sepan cómo despertar y equipar a las iglesias y a sus líderes de modo que los cristianos nominales puedan entender y abrazar la buena noticia de la salvación solo por la gracia, solo por la fe, solo en Cristo, para que ellos y sus comunidades puedan ser transformados.

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En su carácter de Director Asociado Mundial para Colaboraciones y Contenidos, David Bennett coordina el trabajo de los Catalizadores de Lausana, sirve como Editor Ejecutivo para el Análisis Mundial de Lausana y lidera el Equipo de Contenidos. Tiene una licenciatura en Ciencias del Massachusetts Institute of Technology, y una maestría en Teología, un doctorado en Ministerio y un doctorado en Filosofía del Seminario Teológico Fuller. David ha participado en la enseñanza, la predicación y la investigación en varios continentes, con un foco especial en India.