En medio de marcadas diferencias regionales, prolongadas enemistades históricas y significativos retos misioneros, 220 líderes jóvenes de China, Mongolia, Corea, Japón, Taiwán, Macao y Hong Kong se reunieron del 25 al 28 de marzo en la isla de Jeju, Corea del Sur, para el primer Encuentro de Líderes Jóvenes de Asia del Este de Lausana (EA YLG). Durante los cuatro días en la Iglesia Seong Ahn, líderes jóvenes de todas las regiones de Asia del Este encontraron amistad a través y dentro de líneas divisorias y redescubrieron el poder del fiel testimonio comunitario mientras ponían el foco en «La esencia del evangelio: unidad en la diversidad».

Amistad del evangelio: Mongolia y Japón

Casi una cuarta parte de la población mundial vive en Asia del Este, una región que exhibe el espectro completo de diversidad socioeconómica, política, cultural, geográfica y religiosa. La historia de Asia del Este está plagada de prolongadas animosidades entre sus países. Pero, en contraste, la historia del cristianismo en la región está llena de amistades fruto de una polinización cruzada. Por ejemplo, la traducción coreana de la Biblia nació en China y llegó por primera vez a la península coreana a través de China, y uno de los primeros líderes destacados de la iglesia coreana fue discipulado por un cristiano japonés. Estos detalles se vuelven aún más sorprendentes dada la dolorosa historia de conquista militar y disensiones políticas entre estas naciones.

A su vez, misioneros coreanos ayudaron a llevar el evangelio a Mongolia. En 1989, solo había cuatro cristianos, pero para el año 2008, ese número había aumentado a 40.000. El pastor Munkhbaatar, que participó en el EA YLG como mentor, fue uno de los primeros cristianos en su país y es un testigo ocular del increíble crecimiento de la iglesia. Habla en nombre de la iglesia de Mongolia y el poder del evangelio para reparar las profundas heridas históricas y provocar un cambio de corazón colectivo para la misión. “Tenemos una deuda que pagar. Alguna vez los mongoles ocuparon muchas naciones con la espada en el tiempo de Genghis Khan y sus descendientes. Creemos que la iglesia de Mongolia tiene que ir a todos esos lugares para proclamar el amor de Dios”. El deseo de la iglesia de Mongolia es extender la humilde amistad del evangelio a los lugares que previamente hirió con la espada, “esta vez no para quitarles la vida, sino para dar vida”.

La explosión del cristianismo en Mongolia puede parecer envidiable para un país como Japón. A pesar de siglos de esfuerzos misioneros, Japón sigue siendo uno de los grupos poblacionales no alcanzados más grandes del mundo, donde menos del 1% de la población se identifica como cristiana, una proporción que es aún más reducida para los menores de 40 años. Este pequeño remanente está integrado por muchas identidades denominacionales y organizacionales, lo que produce divisiones en lugar de unidad. Pero en el EA YLG, 50 líderes jóvenes de muchas áreas geográficas, ministerios y denominaciones de todo Japón pudieron darse la mano en unidad. Después del encuentro, el Comité de Lausana de Japón ha planeado una reunión en junio, donde la esperanza predominante es que la profundización de las amistades conducirá a una colaboración más fructífera en Japón.

“Tenemos la oportunidad de hacer más juntos de lo que jamás podríamos hacer separados”, dijo Michael Oh, Director Ejecutivo Mundial/CEO del Movimiento de Lausana, en el encuentro. “Ese es el diseño mismo de Dios, ya que somos el cuerpo de Cristo. Podemos hacer más juntos. Y tenemos que hacer más juntos”.

Fiel testimonio comunitario: China y Corea del Sur

La última década ha visto un aumento en la persecución para la iglesia en China. Edificios de iglesias han sido incautados y convertidos en edificios de oficinas aparentemente de la noche a la mañana, pastores y amigos han sido encarcelados y los cristianos se encuentran bajo una constante vigilancia. La lucha reciente ha generado muchas preguntas sobre lo que significa ser un fiel testimonio comunitario: ser portadores del evangelio como un grupo unido. Un participante dijo que este período está haciendo que la iglesia reflexione sobre su teología nuevamente, forzándonos a tener “aplicaciones reales” de la fe. ¿Qué es la iglesia sin un lugar de culto regular a la luz del mandato de las Escrituras de no dejar de reunirnos? ¿Cómo amas a tu enemigo cuando abres la puerta de tu casa a un oficial de policía cuyo trabajo es vigilarte? La iglesia china ha demostrado de manera práctica su respuesta hasta ahora: una iglesia importante ha seguido bautizando a nuevos creyentes, y aunque se ha recortado el salario de cada pastor, “no se ha recortado ni un centavo para las misiones mundiales”.

Definir lo que significa ser un fiel testigo comunitario también es una preocupación clave para la iglesia de Corea del Sur. Después de décadas de crecimiento increíble que dio lugar a la creación de las mega iglesias más grandes del mundo y al envío de un número asombroso de misioneros, la iglesia surcoreana ha estado enfrentando una disminución en la asistencia a la iglesia, escándalos emergentes y la necesidad de arrepentimiento. Una respuesta a estos tiempos cambiantes ha sido la formación de pequeñas comunidades de base de aprendizaje intergeneracional, en un esfuerzo por desaprender los caminos de la iglesia que generaron problemas de pecado y reaprender la identidad y el llamado de la iglesia de una manera más auténtica. Joseph Lee, un pastor que trabaja con jóvenes sin techo y un participante del EA YLG, asiste a una de esas comunidades de aprendizaje liderada por el vicepresidente del Comité de Lausana de Corea. “He estado pensando: ‘¿Qué es la misión?’. Creo que la ‘misión’ está compuesta por las cosas que le duelen a Dios. Y lo que pasa es que esto es diferente para cada persona. Aun cuando compartamos el mismo espacio, vemos diferentes dolores. Estas son nuestras misiones distintivas. Las cosas que causan dolor a Dios, los dolores desde su perspectiva, los lugares donde Dios está llorando, estas son las cosas que conforman nuestra misión”.

En la última noche del encuentro, David Ro, Director Regional de Lausana para Asia del Este, recordó a los participantes la sesión de la primera mañana, donde se dijo que las misiones ya no se trataban de uno o dos héroes misioneros, sino de movimientos de misiones enteros impulsados ​​por muchas personas “sin nombre”. Como lo demuestra el EA YLG, algo milagroso sucede cuando una amalgama de personas diversas se encuentra debajo de un único estandarte, cada persona es llamada a “ver diferentes dolores”, pero todas funcionan juntas como un solo cuerpo para dar testimonio de un reino en el que no habrá más lágrimas. La iglesia en Asia del Este y en todo el mundo está usando las manos y los pies, los oídos y la espalda, las entrañas y el cerebro, la boca y el corazón, para llevar el evangelio a Asia del Este y más allá, sin importar el costo.

Lea más (en inglés, coreano, chino y japonés) y vea un video acerca del Encuentro de Líderes Jóvenes de Asia del Este.

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Sara Kyoungah White es la Editora de Comunicaciones del Movimiento de Lausana. Vive actualmente en Grand Rapids, Michigan, Estados Unidos.