Es posible que cuando Jesús dio su Gran Comisión, sabía que muchos siglos después, una sola amistad entre dos hombres daría lugar a una era de colaboración sin precedentes entre las agencias de traducción y distribución de la Biblia del mundo, y a través de esa asociación, la evangelización esperanzadora de todas las naciones.

Corría el año 1989, y líderes cristianos de todo el mundo se habían reunido una vez más en el espíritu de amistad para el Segundo Congreso de Lausana para la Evangelización Mundial (en adelante, Manila 1989), una continuación del encuentro promovido por Billy Graham en 1974 en Lausana, Suiza.

De los 45 temas diferentes ofrecidos en el congreso, uno casi no fue incluido en el programa: la distribución y traducción de la Biblia. No había sido incluido en la planificación inicial del congreso porque se suponía que la primacía de las Escrituras en la evangelización mundial era obvia.

“Como flamante miembro del Comité de Lausana, tuve la temeridad de cuestionar esta suposición”, dice Fergus Macdonald, entonces Secretario General de la Sociedad Bíblica de Escocia. “Y, por la providencia de Dios, el Comité acordó realizar un taller adicional en el congreso”.

Macdonald fue designado para dirigir el tema, junto con John Bendor-Samuel, entonces Vicepresidente Ejecutivo de SIL International. Los dos hombres, que apenas se conocían antes del encuentro, establecieron un vínculo rápidamente y se convirtieron en amigos de toda la vida. De acuerdo con el énfasis de Manila 1989 en la asociación y la colaboración, decidieron invitar a líderes de una amplia gama de agencias bíblicas a reunirse en la misma sala, compartir sus perspectivas y escucharse unos a otros.

Lo que pedían a los participantes que hicieran era fuera de lo común. En ese momento, el mundo de la distribución y traducción de la Biblia sufría de una historia de desunión y falta de colaboración. Había competencia por apoyos y opiniones muy diferentes sobre temas como los derechos de autor de las traducciones y los métodos preferidos de distribución en los países de acceso restringido que generaban profundas divisiones entre las organizaciones. En su mayor parte, cada uno trabajaba solo.

Macdonald recuerda: “Durante la semana de talleres, tuvimos entre 40 y 50 asistentes, muchos de ellos líderes de agencias bíblicas. ¡Nuestros números contrastaban con cientos de personas a puertas de distancia en el taller de John Wimber sobre la evangelización de poder! Pero nuestra relativa pequeñez no nos desanimó”.

A pesar de los números reducidos, la historia de rivalidades y el hecho de que el tema había sido lanzado en el último minuto, sucedió algo hermoso. “Había un sentido de la presencia del Señor cada día del tema que reforzaba la creencia de que todos nos pertenecíamos el uno al otro”, dice Macdonald. “En nuestro último taller, las personas que venían de las agencias bíblicas dijeron: ‘Esto ha sido genial. Debemos hacerlo de nuevo’”.

Se tomó la decisión unánime de reunirse al año siguiente en Horsleys Green, Inglaterra, en el centro de SIL/Wycliffe en el Reino Unido, donde representantes de más de una docena de importantes agencias bíblicas acordaron crear un foro anual para alentar una mayor cooperación y minimizar la competencia innecesaria. El Foro de Agencias Bíblicas Internacional (FOBAI) nació oficialmente, con Macdonald y Bendor-Samuel como sus primeros copresidentes.

“Es importante tener en cuenta que organizamos una mesa redonda, no otra agencia”, dice Macdonald. “Por supuesto, los problemas no desaparecieron, pero ahora existía un foro en el que podíamos interactuar unos con otros mesa de por medio en lugar de hacerlo a través de una cerca”.

La lista de asistentes sentados alrededor de esta primera mesa redonda de FOBAI incluyó delegados de Wycliffe Bible Translators y su organización asociada Instituto Bíblico de Verano (SIL), Open Doors, Sociedades Bíblicas Unidas, Unión Bíblica, Living Bible International (ahora Tyndale House Publishers), Bible League International y GideonsUK, entre otros. Hoy FOBAI ha crecido hasta convertirse en una alianza de más de 35 importantes agencias bíblicas internacionales y otras organizaciones misioneras que trabajan en más de 120 países de todo el mundo.

Cada una de estas organizaciones cree que el acceso a la Biblia, como testimonio principal del Señor Jesucristo, es indispensable para la evangelización mundial. Como dice El Compromiso de Ciudad del Cabo,

“Amamos la Biblia como la esposa ama las cartas de su esposo, no por el papel en que están escritas, sino por la persona que habla a través de ellas. La Biblia nos da la revelación que Dios mismo hace de su identidad, carácter, propósitos y acciones. Es el principal testimonio del Señor Jesucristo. Al leerla, lo encontramos a él a través de su Espíritu con gran gozo. Nuestro amor por la Biblia es una expresión de nuestro amor por Dios” (I-6).

A pesar de siglos de actividad misionera, muchas personas en todo el mundo continúan enfrentando barreras para tener una relación con su Creador porque las Escrituras no existen en una forma que puedan entender. De los casi 7.350 idiomas conocidos, la Biblia completa solo se ha traducido a 692 de ellos.

En las reuniones anuales de FOBAI, los delegados de cada una de las agencias se reúnen para abordar esta tremenda preocupación trabajando juntos para identificar las necesidades de traducción y adoptar una perspectiva global para establecer prioridades. FOBAI también fomenta activamente programas de promoción y compromiso con las Escrituras destinados a ayudar a las iglesias a enfrentar el desafío de la disminución de la lectura de la Biblia entre los cristianos en los países occidentales.

A través de los años, FOBAI ha ayudado a trazar un curso común para las diversas agencias bíblicas del mundo: en 1994, el foro decidió que las agencias deberían buscar una mayor cooperación a nivel regional y nacional, así como mejores conexiones con las iglesias; en 2002, se tomó la decisión de tener un enfoque más estratégico mediante recopilación de datos, promoción, estándares de desempeño y capacitación; y en años más recientes, se han creado grupos de desarrollo en torno del compromiso con las Escrituras, las necesidades de los sordos y los medios de comunicación.

“Sospecho que la clave del éxito del Foro, bajo Dios, es que es un foro, no un consorcio, aunque consideramos brevemente usar ese título al principio”, dijo Macdonald, ahora Presidente Emérito de FOBAI, en su reunión más reciente, en mayo de 2019. “Como foro, FOBAI no se hace cargo de sus agencias miembro. Más bien, las ayuda a cumplir sus ministerios”.

Cuando Jesús dijo a sus discípulos que llevaran el evangelio hasta los confines de la tierra, sabía que esto significaría que su Palabra tendría que ser traducida a los idiomas que fueran oídos, vistos y sentidos, y que tendría que haber formas creativas y claras de conectar a las personas con su Palabra. Sabía que esta sería una tarea que no podría hacer una única persona, cultura u organización; requeriría el trabajo de muchos, y requeriría que trabajaran juntos.

Ore con nosotros

Por Fergus Macdonald

Dios Todopoderoso y Padre amoroso, te agradecemos por tu Palabra, que Jesús nos dice que es la semilla de tu reino. Que esa Palabra, tal como se presenta hoy en todo el mundo, cumpla su propósito y no regrese a ti vacía. Que el Espíritu Santo permita a millones de hombres y mujeres, jóvenes y niños, experimentar su poder que transforma vidas. Impulsa a tu pueblo en todo el mundo a ofrecer oraciones y recursos financieros para acelerar la traducción de la Sagrada Escritura a todos los idiomas del corazón y para todos los medios de comunicación.

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Sara Kyoungah White es la Editora de Comunicaciones del Movimiento de Lausana. Vive actualmente en Grand Rapids, Michigan, Estados Unidos.

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