Análisis Mundial de Lausana

Enero 2017 · Volumen 6 / Número 1

Minería para ganarse la vida en el mundo mayoritario

La problemática planteada y cómo pueden los cristianos influir para el cambio

Artículos recientes en los medios de comunicación han puesto de relieve el fenómeno emergente de la minería artesanal y a pequeña escala (MAPE) en el mundo mayoritario, también descrita a veces como “minería de subsistencia”.[1] La realizan individuos, familias, cooperativas y emprendedores a pequeña escala usando métodos rudimentarios para conseguir minerales fácilmente extraíbles para su venta rápida por dinero en efectivo.

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Cuestiones relacionadas con la MAPE

Se calcula que en el mundo mayoritario hay más de 100 millones de personas cuyo sostenimiento está basado en la minería local del oro, piedras preciosas y otros minerales de alto valor con un equipamiento, capital y adiestramiento mínimos. Se cree que estos mineros producen alrededor del 10% de todo el oro nuevo del mundo.

La abundancia de recursos minerales en ciertas zonas rurales, a menudo combinada con la falta de alternativas de empleo y con una agricultura  poco fiable, lleva a la alternativa de la MAPE. Si bien se trata de una importante fuente de ingresos, la MAPE produce toda una serie de impactos sociales, económicos, legales y medioambientales, siendo el más preocupante de estos últimos el uso incontrolado de mercurio en la minería del oro. Se teme que por todo el mundo se están soltando en el medio ambiente 1.400 toneladas anuales de esta sustancia tóxica.

Intervenciones

Allá donde hay actividad de MAPE, o bien es ignorada desde el exterior o se da una intervención exterior siguiendo una de las siguientes tres líneas de actuación:

1. Intervenciones de compañías mineras foráneas

Grandes compañías mineras, por lo general con financiación internacional, usan mineros locales como prospectores “descalzos”. Si los depósitos minerales son pequeños las compañías pierden interés;  pero si los depósitos garantizan un nivel de explotación que pueda proporcionar una buena rentabilidad a los inversores, entonces estas compañías extranjeras proceden a registrar sus derechos de explotación en esa zona por medio de gobiernos nacionales de lejanas capitales. Por lo general el estado en que se encuentra la explotación considera que puede confiar en que las compañías extranjeras abonarán sus impuestos y cumplirán sus responsabilidades sociales, medioambientales y legales, al estar vigiladas por sus accionistas o por los medios de comunicación occidentales.

Una vez realizado este tipo de acuerdo, lo típico es que los gobiernos del mundo mayoritario prohíban la MAPE o la limiten a ciertas áreas, dejando a la población local sin la posibilidad de mejorar su nivel de vida.

A partir de ese momento las grandes compañías mineras, que no tardan en enfrentarse con problemas normales de los negocios y la seguridad,  suelen considerar una molestia a los mineros de MAPE  que a menudo fueron los que les descubrieron esos depósitos de minerales. A menudo las compañías ofrecen empleos de baja cualificación a los mineros locales, pero el atractivo de un empleo seguro no tiene comparación con la atracción de poder trabajar para uno mismo con la seductora posibilidad de encontrar la siguiente pepita que millones de mineros nunca encuentran. Incluso la promesa de infraestructuras comunitarias como clínicas o escuelas, construidas por la compañía minera, puede no ser suficiente para evitar amargos y sangrientos encontronazos entre los derechos mineros de la corporación y los de la comunidad local.

A pesar de estos conflictos operativos, cuando las expectativas de rendimiento económico no son suficientes para las compañías mineras a gran escala, los depósitos aún pueden ser interesantes para su explotación a media escala.

2. Intervenciones menores de capital

Las actividades de MAPE atraen a capitalistas menores (locales o extranjeros, con tan poco como incluso 25,000 $ estadounidenses para invertir) que buscan asociarse con mineros locales con algún tipo de derecho legal sobre  sus explotaciones mineras. La formalización de derechos legales tiene lugar una vez que  se ha estabilizado la primera oleada de mineros MAPE a una zona y los depósitos minerales muestran cierto potencial a largo plazo para llegar a ser empresas de pequeña a mediana escala. El sector MAPE no dispone normalmente del capital para invertir en la mejora de las operaciones y está abierto a recibir socios ricos, por muy poco que sea el altruismo que les mueva a esa relación.

La cautela sobre el altruismo surge en parte de que los metales y piedras preciosas tienen alto valor y bajo volumen (un kilo de oro tiene el tamaño de un teléfono celular/móvil y un valor de unos 35,000 $ estadounidenses). Es fácil pasarlos de contrabando y venderlos a lo largo de la cadena de  suministro, al margen de cualquier sistema legal de comercio. Además estos “socios inversores” no es probable que se interesen en los derechos laborales, humanos medioambientales o leyes comerciales aprobadas por los gobiernos, que a su vez dependen de inspectores locales (que buscan enriquecerse) para  vigilar el cumplimiento de leyes y contratos.

En esta situación todos se benefician menos el estado. Además tiende a llevar a acusaciones de corrupción de la MAPE (p.ej. que da lugar a conflictos y violaciones,  diamantes de sangre, minería infantil y contaminación por mercurio). Esto ha llegado al conocimiento de los joyeros éticos y sus clientes en las joyerías de Europa y Norteamérica y ha dado lugar a la intervención siguiente.

3. Intervenciones de comercio justo

Joyeros activistas han ejercido su influencia sobre la Fairtrade Foundation [Fundación de comercio justo] y otras para que produjeran  un conjunto de normas para una minería responsable  MAPE del oro y metales preciosos. El propósito de estas normas es reducir los impactos negativos de la MAPE, usándolas como criterios de certificación de los mineros como “productores justos” si se atienen a ellas, por ejemplo: libres de conflictos, sin trabajo infantil y con producción ecológica (sin mercurio).[2]

También hay otras iniciativas que han surgido de Norteamérica y Europa como la Alliance for Responsible Mining [Alianza por la minería responsable], Diamond Development Initiative [Iniciativa de desarrollo del diamante], Artisanal Gold Council [Consejo del oro artesanal] y el Responsible Jewellery Council [Consejo de joyería responsable]. Las normas establecidas por cualesquiera de estos grupos buscan resolver los impactos socioculturales, económicos, político-legales y medioambientales de la MAPE en los lugares donde se realiza.

Todos estos esfuerzos por suministrar joyería ética se apoyan en la adquisición de  las materias primas (oro, plata y piedras preciosas) por medio de cadenas de suministro completamente rastreables desde su origen, y esto a su vez depende de que las explotaciones mineras sean legales, algo no siempre fácil de comprobar en las zonas marginales a veces turbulentas en las que se encuentran estos minerales.

Aún más, el concepto mismo de “comercio” requiere ir más allá de la “venta” de oro en bruto en pequeñas cantidades (medio gramo o algo más) a compradores locales a cambio de dinero en mano. En la práctica los mineros tienen que acumular suficiente para comerciar, o sea, exportar como lingote purificado (de un mínimo de medio kilo)  a un fabricante de joyería de los países desarrollados.

Una vez cumplidos estos requisitos de minería responsable, capacidad de exportación y rastreabilidad de la cadena de suministro, el fabricante de joyería importador o el vendedor minorista ha de pagar un extra de “comercio justo” que beneficiará a la comunidad minera en su conjunto por medio de algún proyecto apropiado. Así el sector privado, tratando  de satisfacer las exigencias éticas de su clientela, ha de abonar un precio más alto por sus materias primas. Ese dinero extra se carga a los bolsillos de los clientes en la tienda de joyería o sale de los beneficios de algún eslabón de la cadena de suministro como por ejemplo el fabricante.

Los mineros tienen que cooperar para cumplir los requisitos de minería responsable, rastreabilidad de la cadena de suministro y beneficiarios del sobrecargo de precio. Los requisitos de certificación exigen que los mineros formen parte de organizaciones de MAPE controladas por sus miembros (OMAPEs). El surgimiento de las OMAPEs, que van más allá de la típica “propiedad” individual o familiar de las explotaciones (en las que la propiedad es  abrumadoramente informal) implica una confianza mutua.

Eso no es fácil cuando se trata de metales y piedras preciosas. También implica gestionar las minas, controlar los activos y finanzas, atraer capital, comprobar pagos, permisos de exportación y muchas otras actividades fuera del alcance del minero corriente o del grupo familiar dedicados a lograr su sostenimiento cotidiano.

La problemática planteada

A pesar de las intervenciones anteriormente planteadas esquemáticamente, las cuestiones relacionadas con la MAPE continuarán porque se seguirán encontrando depósitos minerales en los lugares menos esperados, como diamantes en el este de Zimbabue, rubíes en Malawi, coltán en el Congo. Por desgracia, sin intervención, los problemas relacionados con los minerales también persistirán, incluidos la escalada de conflictos armados, la extracción y venta ilegales, el contrabando, la falta de seguridad e higiene en el trabajo, la explotación de trabajadores y niños, y los estilos de vida inmorales que producen una alta incidencia de VIH/SIDA en las zonas mineras.

Además del costo humano de la MAPE, también se dan problemas medioambientales, siendo a largo plazo el más peligroso de ellos la contaminación por mercurio y sus efectos en la cadena alimentaria en ríos y tierras. Este problema se ha enfrentado en la Convención Minimata, cuyo propósito es la reducción progresiva del uso de mercurio a lo largo de las próximas décadas, pero sólo las MAPE pueden costear los relativamente caros equipos de procesamiento del oro sin mercurio.

Intervenciones cristianas

Mi experiencia personal con OMAPEs del África Oriental es que a menudo están formadas por cristianos, incluidas muchas mujeres (quizás la mayoría). Pueden ver más allá de los corruptos estilos de vida de los otros egoístas mineros independientes y tienen entusiasmo por poner en marcha proyectos que beneficien a sus comunidades, así como por construir iglesias y discipular a sus colegas.  En la actualidad disponen de pocos conocimientos de gestión y de nula capacidad financiera para acumular las cantidades necesarias para la exportación sostenible a los fabricantes de joyería ética que esperan con capacidad de mercado pero sin suficiente materia prima.

Respuestas cristianas internacionales

Los cristianos pueden ayudar empezando por ejemplo por presionar como consumidores a sus  joyeros minoristas para que se unan a sistemas de comercio justo, así como comprando anillos de boda (ese gran símbolo de amor) hechos con oro de comercio justo.

Los lectores también pueden ayudar procurando dar a conocer las organizaciones antes mencionadas que hacen verdaderos esfuerzos por promover la minería responsable.   La MAPE en los países en desarrollo es algo que aparece con cierta frecuencia en los medios de comunicación (que resaltan el trabajo infantil, la financiación de conflictos y la contaminación) y la reacción más común  es que se pida su total prohibición, a pesar de lo poco probable que es su desaparición. Mi experiencia personal es que la gente aprecia oír sobre los esfuerzos en marcha para superar la manera generalmente tan negativa en que los medios presentan la MAPE, y esto puede dar lugar a interesantes conversaciones.

Los lectores residentes o que participen en organizaciones que  trabajen en países afectados por la MAPE pueden examinar las normas (disponibles en internet) establecidas por, por ejemplo, Fairtrade Gold [Oro de comercio justo] o por la Alliance for Responsible Mining [Alianza por la minería responsable] y hablar con su personal o con sus congregaciones sobre la posibilidad de ayudar a los mineros a lograr la certificación.

Un papel para el capitalismo ético

Para poder cambiar a mejor las vidas de los mineros y de sus familias y comunidades, las OMAPE necesitan capital ético internacional, es decir, personas con dinero dispuestas a aceptar altos niveles de riesgo y una amplia gama de posibles rentabilidades de su inversión. Estos inversores entenderán que no se trata de caridad sino de negocios con conciencia para ayudar a los pobres a escapar de las injusticias sociales de la minería de subsistencia y ayudar al medio ambiente a escapar  de los efectos adversos de las malas prácticas mineras, en especial del mercurio. Los lectores residentes en los países más ricos podrían incluso buscar financiadores que estén buscando posibilidades de inversión que cambien las cosas para el establecimiento del Reino de Dios, sin importarles los riesgos. Invertir capital (desde 5,000 $ hasta 50,000 $ estadounidenses) por medio de fondos de inversión apropiados (como la CRED Foundation) establecería colaboraciones con MAPEs seleccionadas a las que ayudaría a obtener el capital de explotación necesario para acumular oro para la exportación y/o para adquirir tecnología libre de mercurio para el  tratamiento del oro.

En conclusión, les toca a los cristianos del mundo incorporarse a esta ola de oportunidad y facilitar cambios positivos como respuesta a las cuestiones planteadas por la MAPE.

Notas

  1. The Economist tiene un artículo en mayo de 2016, disponible en http://www.economist.com/news/middle-east-and-africa/21698262-boom-artisanal-mining-offers-lessons-development-praise-small-miners. Otro ejemplo, con excelentes fotografías, se encuentra en http://www.bbc.co.uk/news/in-pictures-29410298. Se puede encontrar una descripción más técnica en http://www.miningfacts.org/communities/what-is-artisanal-and-small-scale-mining/, y por supuesto siempre está Wikipedia en https://en.wikipedia.org/wiki/Artisanal_mining.
  2. Nota del editor: Ver el artículo titulado «Administración y justicia: un desafío para los consumidores cristianos» de Carrie Ngangnang, con respuesta de Bosela Eale, en el número del Análisis Mundial de Lausana de noviembre de 2013.
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Terry Garde investiga la MAPE en África Oriental para su tesis de doctorado en el Oxford Centre for Mission Studies. Tiene la experiencia de toda una vida de trabajo como ingeniero de minas en Zimbabue. Estableció Miner to Miner Ministries [Ministerios de minero a minero] en el oeste de Kenya con la International Miners’ Mission (UK) [Misión minera internacional del Reino Unido] en la que forma parte de su consejo de dirección, y lidera la Mercury Free Campaign [Campaña sin mercurio] iniciada por Greg Valerio con la CRED Foundation.

19 Ene 2017

Lausanne Global Analysis