Los “primeros cien días” es un indicador usado habitualmente por expertos, políticos y analistas para medir la efectividad y el impacto de presidentes de EE.UU. a nivel internacional y doméstico. Históricamente, luego de los primeros cien días, la capacidad del presidente para guiar legislación clave a través del Congreso se reduce dramáticamente, ya que la atención se vuelve hacia el próximo ciclo de elección congresal.

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Al evaluar los primeros cien días del presidente Donald Trump, uno debe también considerar lo que ahora se menciona como el “efecto Trump”.

Al evaluar los primeros cien días del presidente Donald Trump, uno no solo debe considerar su historial internacional y doméstico, sino también lo que ahora se menciona como el “efecto Trump”. Este podría ser su legado más duradero, además de ser un factor clave para evaluar las implicaciones de sus primeros 100 días para las iglesias y la misión mundial.

Políticas extranjeras volátiles

Mientras que el presidente Barack Obama prefería la diplomacia sutil y evitaba la intervención militar directa, Trump desde el inicio dirigió diatribas contra los que veía como enemigos, y no dudó en ordenar ataques contra Siria cuando el régimen cruzó la línea roja del uso de armas químicas. Inicialmente cuestionó los puestos de avanzada militares de China en el mar del Sur de China y luego amenazó con llevar a cabo acciones militares contra Corea del Norte. Sus reflejos conducentes a una política manifiestamente arriesgada solo han sido equiparados por su inclinación volátil a cambiar rápidamente de dirección cuando conviene a su meta global:

  • Los elogios tempranos del presidente Vladimir Putin se transformaron en repudio ante los acontecimientos en Siria.
  • La reprobación temprana a China cambió a elogios al presidente Xi Jinping ante la esperanza de que éste pudiera intervenir en Corea del Norte.

La inclinación de Trump por intervenciones turbulentas ha incrementado las tensiones, especialmente en Oriente Próximo:

Siria

Ha apoyado tanto a Turquía como a sus enemigos las Unidades de Protección Popular (YPG, por sus siglas en inglés) kurdas en su batalla contra EI. Sin embargo, la animosidad mutua entre ambos antecede en mucho a EI. Los avances de las YPG a lo largo de la frontera turca amenazan provocar un conflicto a gran escala entre Turquía y las YPG que podría exacerbar el conflicto sirio y atraer a fuerzas rusas y estadounidenses. Esto podría convertir fácilmente un conflicto regional tóxico en una guerra que amenaza la paz internacional.

Palestinos en Israel

El nombramiento de embajador que hizo Trump alegró inicialmente al primer ministro Benjamín Netanyahu y los partidarios de Israel en EE.UU., pero ha surgido nerviosismo debido a su cortejo del presidente de la Autoridad Palestina Mahmud Abás y el interés expresado en reiniciar las conversaciones de paz.

En consecuencia, las tácticas de Trump aún deben ser plenamente puestas a prueba, aun cuando ya han puesto en vilo a aliados y enemigos. Trump también tensó la cuerda de alianzas clave cuando impuso una prohibición de viajes desde varios países con mayoría musulmana y cuando cedió el liderazgo del cambio climático a China, centrándose en cambio en dar rienda suelta a los fabricantes domésticos de EE.UU. que habían estado restringidos por regulaciones domésticas de la era Obama.

Frustraciones en la política doméstica

Trump ha anunciado una política más dura en inmigración, y ha redoblado los esfuerzos por expulsar a las personas que están en EE.UU. ilegalmente. Esto fluye de su estrategia “Estados Unidos primero” que tuvo buena respuesta entre obreros y personas que temían la infiltración de terroristas. Entretanto, su promesa de construir un muro para evitar la entrada de inmigrantes deterioró las relaciones con México y otros países de la región, y frustró a estados europeos que han admitido cantidades significativas de refugiados, aun cuando aplacó a populistas europeos que han convertido a la inmigración en un tema electoral.

Trump, como Obama previamente, se ha apoyado fuertemente en Acciones Ejecutivas:

  • Deshizo las regulaciones bancarias e industriales de Obama que, según él, habían estado sofocando el crecimiento económico.
  • Puso fin a investigaciones del Departamento de Justicia sobre racismo institucional y retrotrajo reglas de empleo y acceso adoptadas por Obama sobre el empleo y el reconocimiento de personas transgénero.
  • Más significativamente, Trump colocó a un juez conservador conocido como un fuerte defensor de la libertad religiosa en la Corte Suprema. Esto debería permitir a empresas e instituciones cristianas retener estándares religiosos y la libertad de conciencia en asuntos de servicios empresariales, empleo y derechos de exención impositiva que habían corrido riesgo a la luz de recientes decisiones de la corte.

No obstante, a pesar de tener sólidas mayorías republicanas tanto en el Senado como en la Cámara de Representantes, Trump, al momento de escribir este artículo, no ha podido ratificar ninguna legislación significativa. De hecho, el Partido Republicano (GOP, por sus siglas en inglés) ha demostrado ser tan frustrante para Trump como lo fue para Obama:

  • El muro fronterizo que propuso se tambaleó, ya que los liberales lo vieron como inadmisible y los conservadores, como imposible de costear.
  • El destino probable de su intento de reemplazar la Ley de Cuidado Asequible de Obama por una alternativa viable que agradara tanto a las facciones conservadoras como moderadas del GOP es incierto.
  • Trump no ha podido obtener la aprobación de la mayoría de las personas que ha designado para ocupar el Poder Ejecutivo, y es improbable que el presupuesto sea aprobado a menos que desista del muro mexicano.

Este vacío legislativo es ominoso, tanto para el legado de Trump como para la capacidad de gobernar del GOP. Una Acción Ejecutiva se mantiene solo mientras él permanezca en el cargo, y es eliminada de un plumazo. La legislación, por otra parte, fija una política hasta que sea anulada por una Ley del Congreso. Por lo tanto, el GOP ha aparecido, cada vez más, como carente de la visión y la capacidad para gobernar. Es probable que los votantes castiguen al partido en las próximas elecciones de mitad de mandato. Si Trump perdiera cualquiera de las cámaras del Congreso, será realmente un presidente “zombi” que podrá hacer poco más que adoptar una posición simbólica durante los últimos dos años de su período.

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Es probable que Trump no haya logrado nada en lo legislativo, pero nadie puede negar su impacto sobre el escenario internacional y nacional en lo político y lo social.

El efecto Trump

Es probable que Trump no haya logrado nada en lo legislativo, pero nadie puede negar su impacto sobre el escenario internacional y nacional en lo político y lo social. En términos de carácter personal, las afirmaciones controvertidas de Trump contra sus oponentes, tanto reales como supuestas, han demostrado ser frecuentemente distorsiones o inventos completos.

Una tergiversación tal en los niveles más elevados del gobierno de EE.UU. produjo una editorial durísima de los editores de The Wall Street Journal, por lo general un aliado de los conservadores ideológicamente, que expresó indignación antes sus mentiras descaradas. Desde su punto de vista, ha mancillado tanto la presidencia como la integridad de EE.UU. a nivel internacional. Señalaron también las comunicaciones desacertadas y tal vez ilegales de oficiales de Trump con oficiales rusos que produjeron tensión entre el presidente y la CIA, el FBI y las agencias de inteligencia militar de EE.UU.

El comportamiento de Trump hacia el sexo opuesto ha parecido ser bastante circunspecto desde su elección. Ha sido muy exitoso en proyectar devoción y lealtad hacia su familia, incluyendo su esposa e hijos. Sin embargo, su conducta lasciva previa y comentarios hacia mujeres que surgieron durante la campaña han generado inquietud y preocupaciones de que estas fallas de carácter podrían volver a aparecer.

El uso constante que hace Trump de Twitter ha sido bastante mezquino o de mal gusto en el mejor de los casos cuando cuestiona a críticos o enfrenta afrentas menores. Su ataque abierto a los principales medios de información y a miembros individuales de la prensa ha generado un nivel de acritud y partidismo sin precedentes. Llevó a The Washington Post a cambiar su cabecera, que ahora dice “La democracia muere en la oscuridad”, sugiriendo que el Cuarto Poder estaba bajo amenaza inmediata de Trump. Además, la estridente retórica del presidente y los partidos políticos aparece reflejada ahora en la prensa como supuesta información que cada vez más expresa puntos de vista ideológicos partidarios.

Impactos internacionales

Las implicaciones de estos primeros cien días aún son difíciles de discernir:

  • Por un lado, Trump la logrado muy poco, y lo más probable es que aun esa capacidad disminuya con el paso de cada día.
  • Por otra parte, su presencia y populismo catalizará a líderes carismáticos que aprovechan prejuicios étnicos nativistas y la intolerancia contra los inmigrantes.

Su apelación a la política arriesgada podría fácilmente llevar a un peligroso cálculo erróneo de parte de él o de Pyongyang para lanzar un ataque preventivo que podría encender una guerra en la península coreana y posiblemente atraer a China y EE.UU. hacia el conflicto. Sin embargo, este escenario dantesco parece haber atrapado la atención de Pekín, y ahora está presionando a Corea del Norte activamente para que dé un paso atrás.

Impactos domésticos

La presidencia de Trump, de forma muy similar a la de Obama, es probable que fracase legislativamente. Esto erosionará más la gobernanza efectiva. La Constitución de EE.UU. fue ideada para nutrir y depender de acuerdos y moderación realistas. Lo que hizo que los presidentes Lyndon Johnson, Ronald Reagan y Bill Clinton fueran eficaces fue su capacidad de “cruzar el pasillo” para forjar acuerdos legislativos con sus adversarios que beneficiaron a la nación entera. El trágico legado de la administración de Obama y ahora la de Trump es que, aparte del uso de Acciones Ejecutivas, han quedado legislativamente disfuncionales debido a la incapacidad de forjar acuerdos.

Esta disfunción ha producido el predominio de la Corte Suprema y las resultantes luchas políticas internas sobre jueces propuestos para llenar puestos vacantes. Con los caminos legislativos bloqueados, cada vez más los jueces son vistos no como árbitros desinteresados, sino como Guardianes Platónicos que, mediante interpretaciones imaginativas y una polisemia ingeniosa asumen el manto de la gobernanza. No obstante, estas movidas no representan el “estado de derecho” sino un “estado de jueces” que nunca estuvo previsto por las personas interesadas en la democracia representativa.

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La división ideológica cada vez más profunda en todos los sectores de la sociedad de EE. UU. significará que lo más probable es que el gobierno oscile de un extremo a otro.

Implicaciones para las iglesias y la misión

La división ideológica cada vez más profunda en todos los sectores de la sociedad de EE. UU. significará que lo más probable es que el gobierno oscile de un extremo a otro. Esto tendrá importantes ramificaciones para la iglesia y la misión.

Los líderes evangélicos estuvieron y siguen estando profundamente divididos sobre la elección y la presidencia de Trump. Dicho esto, se ha informado ampliamente que casi el 80 por ciento de quienes se identifican como evangélicos blancos votaron por Trump, y en tal condición deberán asumir la responsabilidad por su presidencia, tanto los méritos como los deméritos. Esto significa que, si la presidencia del Congreso llega a ser controlada por el Partido Demócrata, es muy probable que el gobierno se vuelva decididamente antievangélico.

Hubo un tiempo en que los evangélicos y sus puntos de vista estaban representados por igual en ambos partidos; esto ya no es el caso. Además, como resultado de promover a Trump, sus fallas de carácter personales y políticas han dañado la percepción que tiene la gente de los cristianos evangélicos. Esto ocurre especialmente entre cristianos afroamericanos y latinos, que están consternados por la hipocresía de quieres predican “valores familiares” pero votaron por un hombre que exudaba decadencia moral.

A nivel internacional, el “Estados Unidos primero” de Trump no presagia nada bueno para la misión:

  • La tendencia natural de los gobiernos es involucrarse en un toma y daca: rehusar visas a estadounidenses si EE.UU. prohíbe a sus ciudadanos viajar a EE.UU.
  • El énfasis en “Estados Unidos primero” hace poco por fomentar la buena voluntad internacional que las misiones deberían comunicar.
  • El prestigio de todos los ciudadanos de un país se ve afectado por la persona que es su principal representante. El hecho de que Trump no sea respetado a nivel internacional afectará la reputación de sus compatriotas.

Finalmente, aun entre evangélicos blancos, Trump no está generando confianza. Su retórica fue mucho más grandilocuente de lo que realmente ha podido hacer. Muchos creyeron que su descarada autoconfianza le permitiría tener éxito donde otros han fracasado. Sin embargo, últimamente aun la confianza en sí mismo de Trump ha comenzado a menguar al tener que reconocer que la presidencia ha sido mucho más difícil de lo que imaginó.

Créditos de las fotografías

Imagen característica de ‘Donald Trump‘ de Gage Skidmore (CC BY-SA 2.0).

La primera imagen es de ‘Make America Great Again hat‘ de Gage Skidmore (CC BY-SA 2.0). La segunda imagen es de ‘Trump T-shirt‘ de Gage Skidmore (CC BY-SA 2.0).

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Thomas Harvey es el decano académico de Oxford Centre for Mission Studies, Oxford, Reino Unido. Sirvió entre 1997 y 2008 como profesor titular de Teología Sistemática en Trinity Theological College, en Singapur.