La “estrategia de la gracia” hacia los musulmanes —una frase resonante adoptada por el líder de misión Steve Bell en su importante libro[1]— representa los atributos más nobles de la fe cristiana. “Pero yo les digo: Amen a sus enemigos y oren por quienes los persiguen” (Mt 5:44). Después de un año de violencia a lo largo del mundo musulmán, gran parte de la cual afectó también a países de Europa que tradicionalmente envían misioneros, es bueno recordar la elevada norma de Cristo.[2] Sin embargo, como deja en claro Bell, es una estrategia que solo puede emerger de la verdad. Todo lo demás abarata el costo.

Print Friendly, PDF & Email

Grace for Muslims?: The Journey from Fear to Faith by Steve Bell

Grace for Muslims?: The Journey from Fear to Faith by Steve Bell

Equilibrar la gracia y la verdad

Bell mismo cuenta que fue “golpeado en un cruce de frontera en el norte de África, escupido en una calle de El Cairo y amenazado en diferentes ocasiones con una barra de hierro, un bastón y con un cuchillo en la garganta, y que musulmanes le mintieron y lo usaron”.[3] Terminó siendo echado de El Cairo por la notoria policía secreta de Egipto. Ha leído y estudiado muchos de los escritos de los padres de la moderna reencarnación de la yihad.[4] Cuando habla de amor, ahora desde el nuevo hogar de Interserve en Alum Rock, una zona de Birmingham, Inglaterra, donde un soldado fue amenazado con ser decapitado por servir en el ejército británico, habla con autoridad.

Una capacidad con ojos bien abiertos para enfrentar y relacionarnos con “el lado oscuro” del islam es nuestro llamado misionero en una cultura demasiado acostumbrada a su comodidad. Sin embargo, como muestran los ejemplos que siguen, está resultando difícil equilibrar la verdad con la gracia. Todo lo que sea menos no cuenta con el “imprimátur” del Espíritu Santo, y corre el riesgo de generar más violencia.

“Desesperación”

Un párroco inglés escogió el año pasado un tema inusual para el sermón del Domingo de Trinidad: El radicalismo islámico. Solo tres semanas antes, 22 personas, en su mayoría niños, que habían ido a disfrutar de un concierto en el Manchester Arena habían sido asesinadas a sangre fría cuando volvían a sus casas. Solo ocho días antes, ocho peatones en el Puente de Londres y comensales en Borough Market, también en Londres, habían sido atacados y degollados con enormes cuchillos. El párroco tocó el tema de la “incomprensibilidad racional” de la Trinidad y la “comprensibilidad irracional” de estas masacres. “Tienen que haber estado desesperados”, dijo. Su “desesperación” era lo que “explicaba” sus motivos. Esto no es cierto, pero manifiesta una tendencia homogeneizadora que prevalece en la cultura occidental. Todas las creencias no son iguales, y sus devotos están expuestos a influencias enormemente disonantes que podemos pasar por alto con demasiada facilidad.

La “anglicanización” del islam

Colin Chapman, que fue el enviado especial del Arzobispo de Canterbury a la Universidad Al-Azhar en El Cairo, y un director del instituto superior de capacitación de la Church Mission Society, en Birmingham, Reino Unido, es otro cristiano que ha vivido y trabajado entre musulmanes instruidos. Sin embargo, minimiza las diferencias o, en palabras de Steve Bell, la “extrañeza” de la cultura islámica para muchos no musulmanes.

Su generosa preocupación por los musulmanes corre el riesgo de sosegar a sus lectores llevándolos a tener una falsa sensación de la suficiencia de nuestras respuestas mediante, en palabras de antropólogo Roger Ballard, la “anglicanización” del islam. Otros, menos bondadosos, lo llaman “colonialismo”, y atribuyen al islam y a sus seguidores motivos y formas que colonizan sus mundos pensantes, haciendo que les resulten familiares y, por lo tanto, cómodos para manejar.

Chapman, un escritor influyente, vivió muchos años en Beirut. Considera al islam más víctima que victimario. Como el párroco, encuentra razones para las atrocidades. En un largo artículo para Fulcrum[5] el año pasado, que fue reimpreso de Transformation,[6] ofrece nueve ejemplos de movimientos islamistas (políticos) que usaron violencia: “En cada caso ha habido algo contextualmente específico —una injusticia percibida— que ha impulsado a los musulmanes a tomar acción y a veces a recurrir a la violencia”. Esto no es necesariamente cierto. Dos comentaristas recientes atribuyen la violencia en el Levante mediterráneo a la “testosterona” y a la “frustración sexual”,[7] al igual que gran parte del número de la aclamada revista Critical Muslim del Muslim Institute dedicado a “Los hombres en el islam”.[8]

Si bien reconoce que “el islam político no aprueba necesariamente la violencia”, pasa a justificarla en una generalización que parece negar las altamente complejas categorías de violencia del islam mismo y las discusiones que rodean su uso. Dice Chapman: “Al mismo tiempo, no es difícil entender cómo algunos islamistas, que están frustrados por el lento progreso en la creación de una sociedad más islámica o que sufren una violencia extrema de sus oponentes, pueden llegar a la conclusión —a partir de sus escrituras, su dogma y la historia— de que tienen una justificación adecuada para recurrir a la violencia”.

Con relación a la yihad, Chapman afirma: “Como se sabe bien, el significado básico de la palabra yihad es ‘esfuerzo’, y tiene poco que ver con la idea de una ‘guerra santa’”, una afirmación que es contradicha rotundamente, por ejemplo, por el erudito saudí Madawi al-Rasheed de King’s College, Londres.’[9]

Chapman busca, legítima y esforzadamente, formas de acercarse a los islamistas y de humanizarlos, pero de una forma que lleva al Dr. Mark Durie, un pastor anglicano basado en Melbourne y especialista en el Corán, a acusarlo de “imponer realidad” al islam: una táctica misionera que “no promueve la paz”[10], agrega.

Raíces escriturales

Shiraz Maher, que integró el grupo terrorista Hizb ut Tahrir, es actualmente subdirector del Centro Internacional para el Estudio de la Radicalización (ICSR) en King’s College, Londres. En agosto del año pasado la editorial Penguin publicó su tesis doctoral sobre las raíces escriturales y tradicionales del salafismo yihadista.[11] “Para cada acto de violencia, ellos [EI] ofrecen alguna forma de referencia a fuentes escriturales, no importa cuán tenues, esotéricas o controvertidas sean”. Tom Holland entrevista a Maher en su película: “IS: the Origins of Violence” (EI: los orígenes de la violencia). Compara los textos del Corán con “bombas sin estallar”, acechando por siglos a la espera deL próximo reclamo para cooptarlos para un servicio asesino.[12] Maher dice: “Sí, el Estado Islámico es más descarado y despiadado que sus predecesores, pero las ideas que los guían están bien establecidas en el pensamiento sunita radical… Este es un ecosistema amplio y variado de densa jurisprudencia islámica que ha autorizado las acciones de movimientos militantes en todo el mundo. El Estado Islámico no es más que el último y más exitoso grupo que ha engendrado”.

Como cristianos con mentalidad de misión, debemos conocer este código de asesinato, que establece con una asombrosa sutileza cuándo está bien matar por la fe. Tome un ejemplo: la ley de qisas de represalia equitativa: “Cuando los militantes aplican qisas como un instrumento de la ley internacional, responsabilizan a cada ciudadano-extranjero de un estado enemigo por la acción de su gobierno”, responsables, de hecho, como para ser matados por apostasía.

El líder de Al Qaeda Ayman al-Zawahiri creía que “perder la fe era mucho más dañino que perder dinero o vidas”.[13] Aun a algunos líderes yihadistas les cuesta digerir los anatemas generales contra musulmanes de sus pares, según Maher. Sin embargo, Chapman desestima como “textualismo” el intento de tomar en serio la enorme dinámica literaria interna del islam mismo, arraigada y justificada en las escrituras y las tradiciones en un grado que solo ahora llega a un conocimiento más amplio. La “estrategia de la gracia” hacia los musulmanes reconoce este uso de las escrituras para controlar y aterrorizar, mientras que simultáneamente discierne la necesidad espiritual de los musulmanes individuales, y los desafía con la libertad del temor que Cristo promete en las escrituras que Mahoma mismo ordenó respetar.[14]

El objetivo de la supremacía

La yihad es la virtud predominante en una jerarquía de virtudes para este tipo de islam. “En su esencia, los movimientos salafistas-yihadistas contemporáneos consideran la lucha física en la causa de Dios como el pináculo del islam, su zénit y ápice”.[15] Con el islam disperso ahora por todo Occidente —la anterior dar-ul-harb or “la casa de la guerra”—, significa un belicismo total y constante por sí mismo por los salafistas-yihadistas del que tenemos que tomar conciencia, ya que el temor que causa, especialmente a los musulmanes mismos, infecta a la población más amplia.

El islam debe defenderse, hasta que sea reivindicado mediante su dominación, y nosotros debemos entender esto y aprender a resistirlo. Donde el islam es dominante, habrá iglesias quemadas, como ha ocurrido en años recientes en Egipto, Irak, Turquía, Kosovo, Argelia, Kuwait, Pakistán, Irán, Sudán del Sur, Mali y en otras partes.[16] Mark Durie, que lideró recientemente una misión a Etiopía, un país con mayoría cristiana, cuenta cómo las iglesias han sido, no obstante, incendiadas en el norte, de mayoría musulmana:[17]

Los cristianos etíopes se oponen a la islamización y la resisten de muchas formas. Rodeada por países musulmanes, Etiopía se mantiene como un testimonio de la efectividad de la resistencia cristiana a la yihad, y también del cristianismo africano autóctono. Los cristianos aquí tienen mucha experiencia en cómo no rendir poder a los musulmanes. Pero algunas regiones del país tienen un porcentaje muy alto de musulmanes, especialmente en el noreste, y en estas regiones los cristianos pueden ser perseguidos, por ejemplo con iglesias quemadas y ataques a creyentes. Al parecer, no ocurre lo mismo a los musulmanes en zonas de mayoría cristiana.

Las buenas nuevas

Las buenas nuevas de Jesús son el único antídoto al temor y el odio que el islam justifica en ocasiones. La posibilidad de un esfuerzo auténtico y valiente por alcanzar a los musulmanes está disponible.

Una ciudad mercado en Chiltern Hills, al oeste de Londres, alberga ahora algunos de los yihadistas más espeluznantes que han salido de este país.[18] Sin embargo, Amjad M, un cristiano pakistaní, recientemente fue uno de los organizadores de una noche qawwali de cantos sagrados tradicionales en su hogar allí, con uno de tres imanes que son conocidos predicadores del martirio. Resultó que el anfitrión había enseñado a su hija en la escuela.

Un ejemplo adicional de Etiopía ilustra la estrategia de la gracia y la verdad:

Hace unos años hubo un informe de que una iglesia había sido quemada y que los cristianos de esa iglesia habían sido degollados por sus vecinos musulmanes. Un joven estudiante de seminario se sintió movido a la compasión por la comunidad musulmana vinculada con esa atrocidad, y quiso ir a compartir a Jesús con ellos. Cuando no encontró ninguna iglesia que lo respaldara, salió por su cuenta, confiando en que Dios proveería. No fue fácil. Encontró un musulmán que quiso seguir a Jesús, y lo discipuló. Ese hombre llevó entonces a su familia a Cristo, y el ministerio comenzó a expandirse. Ese evangelista, entonces joven, es ahora el pastor de edad mediana de un movimiento en rápida expansión.[19]

Notas

  1. Steve Bell, Grace for Muslims?: The Journey from Fear to Faith (Milton Keynes and Hyderabad: Authentic, 2006). 
  2. Nota del editor: Ver el artículo de Wafik Wahba, “Dar testimonio del evangelio a través del perdón: un ejemplo vivo de los cristianos perseguidos en Egipto”, en el número de enero 2018 del Análisis Mundial de Lausana https://www.lausanne.org/es/contenido/aml/2018-01-es/dar-testimonio-del-evangelio-a-traves-del-perdon
  3. Bell relates this in his article ‘Grace for the Dark Side’ published by Interserve, New Zealand in Go magazine, Issue 1, 2010. 
  4. Nota del editor: Ver el artículo de un autor cuyo nombre ha sido omitido (no Steve Bell), “¿Qué es el califato islámico, y por qué debería importar a los cristianos?” en el número de mayo 2017 del Análisis Mundial de Lausana  https://www.lausanne.org/es/contenido/aml/2017-05-es/que-es-el-califato-islamico-y-por-que-deberia-importar-a-los-cristianos
  5. https://www.fulcrum-anglican.org.uk/articles/christian-responses-to-islamism-and-violence-in-the-name-of-islam 
  6. An International Journal of Holistic Mission Studies, 34:2 (March 2017), 115-30
  7. http://www.telegraph.co.uk/comment/11041338/The-science-behind-Isils-savagery.html  
  8. Critical Muslim Volume 08 – Men in Islam – edited by Ziauddin Sardar and Robin Yassin-Kassab. 
  9. Madawi al-Rasheed, ‘Rituals of Life and Death: the Politics and Poetics of Jihad in Saudi Arabia’ in Madawi Al-Rasheed and Marat Shterin, Dying for Faith (Tauris 2009), 81. 
  10. See Durie’s comment at the end of Chapman’s article ‘Christian Responses to Islamism’, https://www.fulcrum-anglican.org.uk/articles/christian-responses-to-islamism-and-violence-in-the-name-of-islam/
  11. Shiraz Maher, Salafi-Jihadism: the History of an Idea (London: Penguin, 2017). 
  12. Jonathan Birt has researched, as a participant observer, the development of a ‘grievance theology’ by young British Muslims, for whom Chechnya was considered too distant, and the local Muslim community ‘morally corrupt’. ‘It was necessary to look outside for a grand cause – in this case, the cause of global jihad’. In ‘The Radical Nineties Revisited: Jihadi Discourses in Britain’ in Madawi al-Rasheed & Marat Shterin (eds) Dying for Faith: Religiously Motivated Violence in the Contemporary World (London & New York: I B Tauris, 2009), 107. 
  13. Shiraz Maher, Salafi-Jihadism: The History of an Idea (London: Penguin, 2017), 63. 
  14. Nota del editor: Ver el artículo de Ida Glaser, “¿Cómo deberían relacionarse los cristianos con los musulmanes? Desarrollo de una cosmovisión bíblica sobre el islam” en el número de mayo 2017 del Análisis Mundial de Lausana https://www.lausanne.org/es/contenido/aml/2017-05-es/como-deberian-relacionarse-los-cristianos-con-los-musulmanes
  15. Shiraz Maher, Salafi-Jihadism, 32. 
  16. https://www.gatestoneinstitute.org/7542/churches-under-islam 
  17. Author’s personal correspondence with intercessors. 
  18. http://www.lapidomedia.com/abyssinian-moment-in-chiltern-hills 
  19. Prayer letter to author. 

Photo credits

Feature image from ‘Love is stronger than Fear‘ by Viv Lynch (CC BY-NC-ND 2.0).

Print Friendly, PDF & Email

Jenny Taylor es una escritora, periodista y consultora que ha trabajado en todos los medios, incluyendo Independent, Times, Spectator y BBC. Trabajó y viajó con misiones durante diez años antes de crear Lapido Media, Centre for Religious Literacy in Journalism. Recibió su doctorado en “El islam y la secularización en Gran Bretaña” de School of Oriental and African Studies, en Londres, 2001. Sus escritos incluyen, con el obispo Lesslie Newbigin y el profesor Lamin Sanneh - Faith and Power: Christianity and Islam in Secular Britain, publicado dos veces (por SPCK y Wipf and Stock), y A Wild Constraint: the Case for Chastity, disponible de Bloomsbury.