Bienvenido al número de marzo del Análisis Mundial de Lausana, que está disponible también en inglés y portugués, y en formato de audio en inglés. Esperamos sus comentarios.

En este número seguimos explorando cómo deberíamos responder a la creciente persecución religiosa en todo el mundo, centrándonos en las atrocidades del Estado Islámico (Dáesh) y las respuestas legales/políticas a ellas, examinamos cómo podemos presentar el evangelio a culturas dominadas por el secularismo, el relativismo y la “tolerancia” en todo el mundo, consideramos cómo desarrollar un equipo multicultural efectivo en el servicio cristiano intercultural, y argumentamos a favor de uso de idiomas y recursos locales en el ministerio urbano.

“Algunos de los ejemplos recientes más patentes de persecución religiosa son las atrocidades masivas cometidas por el Estado Islámico (Dáesh)”, escribe Ewelina Ochab (investigadora legal y defensora de los derechos humanos). El Dáesh se hizo tristemente célebre por sus barbaridades genocidas contra las minorías yazidíes y cristianas en Irak y Siria en su intento por establecer un estado islámico. Estas atrocidades requerían una respuesta urgente. Se han tomado algunas medidas, pero aún no se han aplicado completamente. Incluye medidas para detener las atrocidades, ayudar a los sobrevivientes y llevar a los responsables ante la justicia. A pesar del creciente consenso en que el Dáesh cometió genocidio y crímenes de lesa humanidad, ni un solo combatiente del Dáesh ha sido acusado de ninguna de estas cosas. La justicia no se logrará si continuamos minimizando el nivel de las atrocidades. Además, debemos dar prioridad a las víctimas y sobrevivientes. Deben tener su “día en la corte” y la oportunidad de contar sus historias. Su plena participación también contribuirá al proceso de reconciliación y perdón que es esencial para construir un futuro mejor para los sobrevivientes y las generaciones venideras. Es crucial también que todos nosotros involucremos a políticos y diplomáticos para que influyan en la política exterior de nuestros gobiernos de modo que tomen medidas proactivas para proteger a las minorías religiosas vulnerables y hacer de la protección de ellas una prioridad política. Esto requiere una respuesta unida. Los líderes evangélicos podrían desempeñar un papel importante en la unión de la iglesia en un propósito común de proteger a las minorías religiosas. “La unidad de propósito es clave, y todos tenemos un papel que desempeñar en esto”, concluye.

“Gran parte del antiguo mundo ‘cristiano’ está dejando atrás sus raíces y está dominado por el secularismo (muerte a la religión) y el relativismo (muerte a la verdad)”, escribe Ben Pierce (misionero de Steiger International). La Biblia ya no es considerada la brújula moral, sino que cada uno es libre de decidir por sí mismo lo que está bien y lo que está mal. Los jóvenes ven a la iglesia como algo irrelevante en su vida diaria. La secularización, una tendencia estrechamente vinculada a la globalización entre los jóvenes urbanos, está impactando a las culturas de los centros urbanos de todas las regiones del mundo, incluidos Oriente Próximo, Asia y África. En el corazón de cualquier cultura están las ideas centrales que forman su visión del mundo. Para la cultura juvenil globalizada, estas ideas centrales son el secularismo, el relativismo y la “tolerancia”. En una cultura dominada por el secularismo, el relativismo y la tolerancia (al menos tal como se define y aplica liberalmente), no es de extrañar que el cristianismo, con sus afirmaciones de verdad y absolutos excluyentes, sea incompatible. Cada vez más jóvenes rechazan el cristianismo porque seguir a Jesús significa nadar contra la corriente de nuestro tiempo: el camino es demasiado estrecho y el costo, demasiado alto. Como seguidores de Jesús, debemos responder desarrollando relaciones auténticas, cuestionando amablemente las presuposiciones, buscando a Dios en oración y venciendo el temor. Debemos predicar audazmente la cruz, tomar riesgos guiados por el Espíritu Santo y no esperar. “Podemos sentir que tenemos todo el tiempo del mundo, pero no es así”, concluye.

“Desempeñar un papel saludable y contribuyente dentro de un equipo multicultural en el servicio cristiano intercultural es un requisito ineludible si uno desea servir bien a Cristo”, escribe Scott Moreau (profesor de Estudios Interculturales y decano académico de Wheaton Graduate School). A lo largo de los años, muchos han notado tanto los beneficios como los retos de los equipos multiculturales. Su desarrollo es similar en varios aspectos al proceso de adaptación cultural que atraviesan las personas cuando pasan de una cultura a otra. En el caso de los equipos interculturales sanos, ese proceso a menudo ocurre en cuatro fases: 1) la fase de la luna de miel, 2) la fase del shock, 3) la fase de la “tercera vía” y 4) la fase de la sinergia efectiva. Los dos retos más importantes que los equipos multiculturales enfrentan para llegar a la fase de la sinergia efectiva son quedar atascados en la fase del shock y la composición siempre cambiante del equipo. Los equipos pueden atascarse porque no pueden ir más allá de uno o más de los enfoques malsanos para las relaciones de equipo. Además, los equipos multinacionales en el ministerio intercultural rara vez son estáticos. La forma en que el núcleo restante del equipo maneje estos cambios determinará lo que sucederá después. Se podría decir mucho más sobre cada fase y sobre el atascamiento (y la liberación). Espero que esta reseña sencilla lo ayude a poner en perspectiva a su propio equipo. “Si lo están, tómese el tiempo para revisar los recursos que se mencionan en el artículo. Podrían proporcionarle exactamente lo que necesita para progresar hasta convertirse en un equipo multicultural de sinergia efectiva”, concluye.

“El ministerio urbano tiene obvios atractivos para los misioneros de hoy”, escribe Jim Harries (presidente de Alliance for Vulnerable Mission). Se han planteado también argumentos misiológicos en su favor. Este artículo pregunta qué tan satisfactorio es para un misionero alcanzar y relacionarse con personas urbanas en idiomas regionales o internacionales y qué tan importante es hacer esfuerzos (muy probablemente “costosos”) para alcanzarlas en sus idiomas nativos. El sonido de formas de vida recién introducidas, como las buenas nuevas de Jesús, cuando se comunica utilizando idiomas no nativos, hará que parezcan extranjeras. Las categorías presupuestas en los idiomas occidentales no son las conocidas por las personas en el mundo mayoritario. La “extranjeridad” de la comunicación significa que la enseñanza del evangelio puede parecer que está dirigida a otra persona. Además, aprender y luego usar un idioma nativo demostrará que un misionero es sincero en su deseo de relacionarse con la gente. Tener oídos que permitan escuchar las discusiones de las personas del lugar permitirá que el misionero comience a comprender los contextos locales a los que realmente se enfrentan los nativos, tal como ellos los entienden. Una vasta literatura señala la importancia de la contextualización en la misión intercultural, donde el uso de un idioma nativo permite la contextualización. La importancia de una comprensión contextual precisa es la razón principal que se da en este artículo en favor de que es apropiado utilizar idiomas nativos, incluso en contextos urbanos, en el mundo mayoritario. “Así que mi consejo práctico es usar los idiomas locales y los recursos locales en lo que hacemos”, concluye.

Esperamos que encuentre estimulante y útil este número. Nuestra meta en entregar análisis, información y perspectiva estratégicos y creíbles, para que, como líder, usted esté mejor equipado para la tarea de la evangelización mundial. Es nuestro deseo que el análisis de las tendencias y acontecimientos actuales y futuros lo ayuden a usted y a su equipo a tomar mejores decisiones acerca de la mayordomía de todo lo que Dios ha confiado a su cuidado. Envíe por favor cualquier pregunta y comentario acerca de este número a [email protected]. El próximo número del Análisis Mundial de Lausana saldrá en mayo.

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David Taylor trabaja como editor del Análisis Mundial de Lausana. Es analista de asuntos internacionales con un enfoque particular en Oriente Medio. Ha estado durante 17 años en el Ministerio de Relaciones Exteriores y de la Mancomunidad de Naciones del gobierno británico, la mayor parte de ellos centrado en Oriente Medio y el norte de África. Tras ello, pasó 14 años como editor en Oriente Medio y ayudante de editor del Daily Brief del Oxford Analytica. Ahora divide su tiempo entre el trabajo de consultoría para el Oxford Analytica, el Movimiento de Lausana y otros clientes, además de trabajar con Christian Solidarity Worldwide (CSW), Religious Liberty Partnership y otras redes sobre cuestiones de libertad religiosa internacional.