Hace algún tiempo, me pidieron que participara en un encuentro vespertino que reunía a una iglesia de inmigrantes y una iglesia noruega en una ciudad de Noruega. Aunque ambas iglesias estaban en el mismo vecindario, no se conocían hasta poco antes:

  • Escuchar acerca de la iglesia de inmigrantes había causado curiosidad y habían generado una iniciativa para conocerse mejor y compartir una comida.
  • La iglesia de inmigrantes vio esto como una oportunidad para “unir fuerzas” para la oración y la evangelización de la ciudad y el país.

Sin embargo, las dos iglesias no solo representaban “mundos” que diferían demográfica y culturalmente, sino también en sus filiaciones denominacionales y énfasis ministeriales.

Como noruego y alguien que tiene un interés personal en superar las divisiones entre culturas, creo que este escenario también ayuda a enmarcar la cuestión de cómo las iglesias mayoritarias en Occidente deberían relacionarse con las iglesias de tipo migrante no occidentales en nuestros vecindarios, regiones y países.[1]

Diversidad de la iglesia migrante

La aparición de iglesias de migrantes en los vecindarios de las ciudades occidentales no es un fenómeno infrecuente. Hoy en día, en toda Europa y América del Norte, una amplia variedad de iglesias africanas, filipinas, vietnamitas, chinas, de habla hispana, tamiles y rumanas (una breve muestra) reflejan una enorme mezcla de diversidad denominacional, teológica y étnico-lingüística.[2]

Hablando desde una extensa investigación de iglesias africanas en la ciudad de Nueva York, Mark Gornik dice:

En la ciudad de Nueva York, uno no tiene que viajar a otro país para experimentar el cristianismo africano; todo lo que necesita hacer es tomar el metro. Los domingos, en lugares que van desde sótanos convertidos a santuarios prestados, la ciudad de Nueva York alberga unas 150 iglesias africanas de diversos tamaños, estilos, tipos, redes e idiomas. No ocurre solo en Nueva York; ciudades como Atlanta, Washington DC, Houston, Dallas, Detroit, Los Ángeles y muchas otras ahora tienen un número significativo de iglesias africanas.[3]

En Hamburgo

100

iglesias africanas


En Alemania

1K

iglesias de inmigrantes


En Oslo

100

iglesias de migrantes

300

en todo el país

Hoy, las cifras probablemente sean muy superiores:

  • Solo en Hamburgo, hay más de 100 iglesias africanas, y más de 1.000 iglesias de inmigrantes en toda Alemania.
  • La Iglesia de Dios de Cristianos Redimidos (RCCG), con sede en Nigeria, tiene cerca de 800 iglesias en el Reino Unido, algunas bastante grandes, y reúne a unos 50.000 asistentes en sus Festivales de Vida en Londres, a menudo visitados por destacados políticos o líderes de iglesias.
  • Volviendo al contexto noruego, posiblemente haya más de 100 iglesias de migrantes en Oslo y alrededor de 300 en todo el país.[4]

Aunque las iglesias de migrantes a menudo se encuentran “fuera del radar” de las estadísticas de las iglesias y los discursos públicos, representan la mayoría de las nuevas iglesias que han sido plantadas en las últimas décadas. Pero, más allá de la diversidad, ¿de qué maneras estas iglesias de migrantes suponen un reto para las iglesias occidentales y los panoramas eclesiásticos establecidos, hoy en día y también a largo plazo?

Migración: el mayor desafío (y oportunidad) de nuestro tiempo

En las últimas décadas, la globalización ha acercado mundos a velocidades y en formas que apenas se imaginaban en siglos anteriores.[5] Esto se debe en parte a múltiples corrientes de migración internacional. Como ha dicho la Organización Internacional para las Migraciones (IOM), “la migración internacional es un fenómeno complejo que tiene un impacto sobre múltiples aspectos económicos, sociales y de seguridad que afectan nuestra vida cotidiana en un mundo cada vez más interconectado”.[6]

La migración también se ha convertido hoy en uno de los problemas políticos y sociales más controvertidos en muchas sociedades occidentales, como resultado de la llegada de corrientes de refugiados de regiones conflictuadas del mundo y múltiples flujos de migración del Sur Global al Norte Global.[7] Los políticos y la opinión pública se preguntan qué significa esto para ahora y para el futuro. Es algo que ha reconocido también el Movimiento de Lausana. El Compromiso de Ciudad del Cabo dice: “La gente se está desplazando como nunca antes. La migración es una de las grandes realidades globales de nuestra era. Se estima que 200 millones de personas viven fuera de sus países de origen, voluntaria o involuntariamente».[8]

Cada vez más, se ha reconocido que la religión desempeña un papel vital en las trayectorias de migración y en la vida de muchos migrantes. Philipp Connor, un investigador de Pew Research Center, dice: “Los migrantes traen consigo más que sus nacionalidades; traen también su religión”.[9] Se cree que aproximadamente la mitad de los migrantes del mundo provienen de trasfondos cristianos.[10] Esto también refleja el crecimiento mundial del cristianismo y significa que las iglesias occidentales ya no representan el epicentro del cristianismo ni pueden dar por sentado que tienen la voz principal.

Por lo tanto, hablar sobre las iglesias de migrantes significa más que considerar a “otra iglesia”, sino comprometerse con las complejidades de la religión y migración mundiales en nuestro tiempo. Si bien la lista podría extenderse, estos son algunos de los problemas urgentes:

  • ¿Cómo se relacionan las iglesias occidentales con los migrantes en general y con los desafíos relacionados con la migración?
  • ¿Qué necesidades específicas tienen los migrantes y cómo puede la iglesia comprometerse con ellas?
  • ¿Qué papel juega la religión en la vida de los migrantes y sus comunidades de fe?
  • ¿Cómo se relacionan las iglesias occidentales con el cristianismo mundial?
  • ¿Hasta qué punto pueden la fe y las iglesias representar puentes para salvar la brecha entre los diversos “mundos” de los migrantes y las sociedades que los reciben?

Obstáculos

Las preguntas anteriores son demasiado complejas como para admitir respuestas fáciles. Un informe de 2008 titulado “¿Juntos o separados?”, surgido de una Consulta Nórdica sobre Migración, el Cambiante Panorama Eclesial y el Desafío de la Migración, discutió las cuestiones de integración en el contexto de la iglesia mayoritaria de Noruega. En ella, la investigadora noruega Ingrid Vad Nilsen escribió:

Sabemos que los migrantes tienden a reunirse en grupos religiosos basados ​​en la nacionalidad, origen étnico, idioma o cultura. Eligen la segregación basada en la religión, ¿o tal vez esta no fue su primera opción? En muchos lugares de Noruega, los migrantes son tan pocos que los grupos religiosos separados no son una opción. ¿Qué pasa entonces? ¿Se asimilan a las congregaciones de la Iglesia de Noruega como meros asistentes? ¿O son integrados y recibidos como compañeros de la fe, y se desarrolla una nueva congregación multicultural? ¿O se están volviendo marginados y pasivos ya que no pueden encontrar el estilo de iglesia al que están acostumbrados?[11]

Entonces, uno puede preguntarse por qué los nigerianos o filipinos prefieren sus congregaciones africanas o filipinas a formar parte de las iglesias noruegas de su vecindario, o por qué las iglesias noruegas siguen siendo predominantemente noruegas. Si bien no se intenta responder estas preguntas por completo, no es difícil identificar los obstáculos tangibles que deben abordarse:

  • Conciencia y reconocimiento: ¿En qué medida “conocemos” a nuestro prójimo? Por ejemplo, si bien una iglesia migrante local de RCCG puede tener solo unos pocos asistentes, ¿reconocemos que RCCG es uno de los cuerpos de iglesias pentecostales más grandes y de mayor crecimiento en África, con un impacto mundial más allá de Nigeria?
  • Brechas culturales — hacer lugar en la casa: ¿Cuán dispuestos estamos a hacer lugar en la mesa para personas de otras culturas? ¿Cuánto estamos dispuestos a cambiar nuestras iglesias, liderazgo, cultos y programas para que personas de otras culturas se sientan más a gusto?
  • Preferencias estructurales y organizativas: tanto las iglesias occidentales como de migrantes pueden preferir o estar atadas a estructuras organizacionales, lo que hace que el cambio sea lento o difícil. Además, ¿en qué medida las iglesias están dispuestas a revisar sus planes establecidos?
  • Tecnología y distancia: puede ser más fácil para las iglesias de inmigrantes conectarse a sus redes transnacionales a través de una transmisión en vivo que cruzar la calle o lidiar con una burocracia incómoda para conectarse con las iglesias occidentales de al lado.
  • Distancia teológica: en ambos extremos del espectro, algunas diferencias teológicas pueden representar retos al parecer insuperables. Para muchas iglesias de migrantes, los discursos teológicos occidentales sobre cuestiones morales parecen poco ortodoxos, mientras que, para las iglesias occidentales, las teologías del resto del mundo a menudo parecen excesivamente espiritualizadas o anticuadas. ¿Hasta qué punto se considera posible o incluso deseable superar tales obstáculos teológicos?[12]

¿Qué está en juego?

Entonces, ¿no pueden la iglesia mayoritaria y las comunidades migrantes permanecer felices en sus propios mundos? Creo que esta pregunta representa tanto un reto intercultural como teológico, que están relacionados y con implicaciones prácticas:

  • El reto intercultural se relaciona con cómo podemos conocernos y superar las diferencias culturales para vivir vidas mutuamente enriquecidas.
  • El reto teológico se relaciona con cómo la fe puede convertirse en un recurso para cruzar estos límites.

Más allá de ser temas de naturaleza práctica, creo que algo de lo que está en juego tiene que ver con lo siguiente:

  1. La identidad y la naturaleza de la iglesia: Si la iglesia es la iglesia universal, incluye a las iglesias de migrantes. Más allá de la identidad, esto también se relaciona con estructuras de poder, recursos y diseños organizativos.[13]
  2. El papel y el impacto de la iglesia en la sociedad: Las iglesias de migrantes pueden desafiar a las iglesias occidentales con respecto a su respuesta a la secularización. Si bien muchas iglesias occidentales rechazan o han menospreciado los esfuerzos de evangelización tradicionales, muchas iglesias de migrantes parecen asumir esa responsabilidad. ¿Qué se puede aprender de las iglesias de migrantes y sus iglesias de origen en esto?
  3. Misión y evangelización de ciudades occidentales, países y el mundo: En el espíritu de Lausana, la misión y la evangelización mundial siguen siendo el principal reto para la iglesia de hoy. ¿De qué maneras deberían las iglesias de migrantes y las iglesias occidentales asociarse para tener éxito en esta misión?

¿Estamos a la altura del reto?

Entonces, ¿qué se puede hacer para evitar que las iglesias de inmigrantes y occidentales permanezcan en sus enclaves étnicos y culturales? A continuación, sugiero algunos puntos breves que pueden brindar oportunidades para la innovación social y el discipulado:

  1. Discernir los tiempos. Como lo expresó el Movimiento de Lausana en El Compromiso de Ciudad del Cabo, “Estamos convencidos de que las migraciones contemporáneas están dentro del soberano propósito misional de Dios, sin ignorar el mal y el sufrimiento que pueden implicar”.[14]
  2. Descubrir el capital social, cultural y espiritual. Las comunidades de iglesias de inmigrantes representan vastos recursos de capital social y cultural, especialmente en relación con sus propios “mundos” y cómo estos pueden ser servidos y alcanzados para Cristo. Esto representa un conocimiento que la mayoría de las iglesias occidentales no tienen. Muchas iglesias de inmigrantes también representan el fervor espiritual que muchos líderes de la iglesia occidental envidian.
  3. Discutir visiones y proyectos comunes. Tanto las iglesias de inmigrantes como las iglesias occidentales enfrentan retos relacionados con alcanzar a la próxima generación, y con la misión y la evangelización. ¿Cómo pueden unirse en igualdad de condiciones para alcanzar objetivos comunes?
  4. Desarrollar ámbitos y comunidades de aprendizaje comunes. El Compromiso de Ciudad del Cabo alienta a las iglesias y líderes cristianos a “responder a las oportunidades misionales presentadas por la migración global y las comunidades de la diáspora” con un testimonio y una acción similares a los de Cristo, instando además “a las iglesias inmigrantes y autóctonas a escucharse mutuamente y aprender unas de otras, y a iniciar esfuerzos cooperativos para alcanzar a todos los sectores de su país con el evangelio”.[15]

Tal vez el movimiento de oración Thy Kingdom Come en el Reino Unido puede proporcionar un ejemplo vivo de los esfuerzos para hacer alianzas a través de las diferencias culturales y teológicas.[16] Comenzando como una pequeña iniciativa en 2016 de la Iglesia de Inglaterra, el movimiento ha crecido para involucrar a iglesias de muchas denominaciones y en varios países.[17] Además, a través de la oración conjunta, las iglesias mayoritarias y las iglesias de inmigrantes han encontrado una visión común para unir manos y corazones para “la renovación de naciones y la transformación de comunidades”.[18] ¿Estamos a la altura del reto?

Notas

  1. Nota del editor: Ver el artículo de Sam George “¿Está Dios reviviendo a Europa a través de los refugiados?”, en el número de mayo 2017 del Análisis Mundial de Lausana https://www.lausanne.org/es/contenido/aml/2017-05-es/esta-dios-reviviendo-a-europa-a-traves-de-los-refugiados
  2. See Frieder Ludwig and J. Kwabena Asamoah-Gyadu (eds.), African Christian Presence in the West: New Immigrant Congregations and Transnational Networds in North America and Europe (Trenton, NJ: Africa World Press, 2011).
  3. Mark Gornik, The Word Made Global: Stories of African Christianity in New York City (Grand Rapids: William B. Eerdmans Publishing Company, 2011), 3-4.
  4. Informes de DAWN Norway de 2010 y 2012/2013. Las cifras dependen de cuáles Iglesias son contadas y cómo.
  5. Nota del editor: Ver el artículo de Sadiri Joy Tira “Diasporas from Cape Town 2010 to Manila 2015 and Beyond: The Lausanne Movement and scattered peoples”, en el número de marzo 2015 de Lausanne Global Analysis https://www.lausanne.org/content/lga/2015-03/diasporas-from-cape-town-2010-to-manila-2015-and-beyond.
  6. Organización Internacional para las Migraciones (IOM), Informe sobre las Migraciones en el Mundo 2018, 1.
  7. Nota del editor: Ver el artículo de Cindy M. Wu “Nosotros también fuimos extranjeros una vez: vivir nuestra fe durante la peor crisis de refugiados de todos los tiempos”, en el número de mayo 2018 del Análisis Mundial de Lausana https://www.lausanne.org/es/contenido/aml/2018-05-es/nosotros-tambien-fuimos-extranjeros-una-vez
  8. https://www.lausanne.org/docs/CapeTownCommitment.pdf.
  9. Philipp Connor, Immigrant Faith: Patterns of Immigrant religion in the United States, Canada and Western Europe (New York: New York University Press), 19.
  10. http://www.pewforum.org/2012/03/08/religious-migration-exec/.
  11. https://www.regjeringen.no/globalassets/upload/kkd/together-or-apart—ny-versjon.pdf.
  12. Theological education has also proven to be one common arena for intercultural engagement and theological reflection. The ÖkuFiT initiative in Hamburg has, for example, proven to be one such successful initiative; http://www.missionsakademie.de/de/veroeffentlichungen-programme/oekufit.php.
  13. For example, the Baptist Union of Norway has intentionally sought to become a ‘multicultural denomination’, which in recent years has attracted an increasing number of migrant churches, even churches that have not necessarily considered themselves ‘Baptist’. It is also believed that this has contributed to the growth and vitality of the denomination; https://baptist.no/om-oss/strategi/flerkulturelt [in Norwegian]. Also, the annual Pentecostal festival (Pinsefest) in Oslo, initiated by the Multicultural Church Network of the Christian Council of Norway has, for example, become a yearly event where Catholic, Orthodox, Pentecostal, and other churches meet to worship and fellowship across cultures, languages and denominations: https://norgeskristnerad.no/english/ 
  14. https://www.lausanne.org/docs/CapeTownCommitment.pdf.
  15. https://www.lausanne.org/docs/CapeTownCommitment.pdf.
  16. https://www.thykingdomcome.global/.
  17. https://www.christiantoday.com/article/archbishop-welby-it-is-our-duty-to-rebuild-the-walls-of-jerusalem-just-as-they-did-in-nehemiah/109734.htm. La Oración por Oslo, que dura una semana y se realiza anualmente, se ha convertido también en un esfuerzo ecuménico conjunto para orar por la ciudad y la nación, e involucra tanto a iglesias noruegas como de inmigrantes; https://bonnforoslo.no/.
  18. Archbishop of Canterbury, Justin Welby, https://www.thykingdomcome.global/about.
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Stian Sørlie Eriksen es profesor asociado y director de programas de estudios interculturales y religiosos en la Facultad de Teología, Estudios Diaconales y Liderazgo en VID Specialized University en Stavanger, Noruega, y profesor asociado en la Escuela Noruega de Liderazgo y Teología en Oslo. Tiene una licenciatura, una maestría y un doctorado de Oral Roberts University y un doctorado en teología y religión de VID Specialized University.