Bienvenido al número de septiembre del Análisis Mundial de Lausana, que está disponible también en inglés y portugués. Esperamos sus comentarios.

En este número, presentamos dos artículos sobre la pertinencia de gran parte de la educación teológica actual, preguntándonos qué dirección tomará para satisfacer las necesidades de las iglesias emergentes, y qué lecciones se pueden aprender de la capacitación de maestros para reformar la preparación para el ministerio y la misión. También analizamos el riesgo como un elemento necesario para alcanzar a los no alcanzados; y continuamos nuestra evaluación de la represión en China preguntando si la «sinización», el nuevo grillete ideológico sobre la religión, funcionará.

“Antes que nada, quiero enfatizar que creo en la erudición, pero con un propósito”, escribe Ashish Chrispal (asesor principal de OC). Mi pensamiento ha sido moldeado por la exposición a los retos planteados por los nuevos creyentes de primera generación que están formando ahora las “iglesias emergentes” en el mundo mayoritario. Vienen con conjuntos de cosmovisiones muy diferentes y carecen de un discipulado. Si bien la educación teológica formal hace una contribución crítica a la salud a largo plazo de la iglesia, los enfoques no formales tratan el gran y creciente número de personas que necesitan una capacitación pastoral básica, pero que encuentran que la capacitación formal no es accesible ni apropiada. Necesitamos materiales adaptables con una sólida base bíblica que sean fácilmente transferibles de acuerdo con las necesidades de las personas. Sin embargo, la educación teológica tal como existe hoy en nuestras universidades y seminarios teológicos es producto de la Ilustración del siglo XVIII y, producto y, por consiguiente, de una mentalidad de «cristiandad» y una cosmovisión cristiana mayoritaria. El peligro real que enfrentamos hoy en día en la educación teológica evangélica es que está siendo sobrepasada por el mundo académico, sin la visión de la misión y el ministerio. Tenemos que reconocer algunas realidades clave, si queremos que la educación teológica evangélica sea efectiva y no se convierta en un fósil. Necesitamos un enfoque doble, que comprenda tanto la educación teológica formal como la no formal, con el enfoque principal en los estilos de aprendizaje con matices contextuales del mundo mayoritario. “Es importante no ser elitista y tradicionalista, sin reconocer la necesidad de transformación que llevará a la iglesia de nuestro Señor Jesucristo a arraigarse y fundamentarse en su Palabra”, concluye.

“Me he vuelto cada vez más consciente de las preocupaciones sobre la naturaleza y la conveniencia de preparar a los futuros líderes de la iglesia a través de la capacitación teológica ‘tradicional’”, escribe Brian Woolnough (tutor de investigación en el Centro de Estudios de Misión de Oxford). Muchos líderes de iglesias en todo el mundo están haciendo preguntas similares, especialmente en países donde han estado utilizando un modelo básicamente occidental. Mi propia experiencia profesional ha sido en la educación, donde teníamos preocupaciones similares y reformamos radicalmente nuestra capacitación. Debido a estos paralelismos y mi experiencia, me atrevo a formular preguntas y hacer sugerencias para la capacitación de futuros líderes de iglesia, en el ministerio y la misión. Necesitamos enfatizar la preparación para los aspectos prácticos de ayudar a las necesidades de personas reales. La capacitación debería darse tanto en el seminario teológico como en el campo. Los practicantes deben tener un papel central, incluso de liderazgo. El conocimiento necesario requeriría algo de teología basada en la Biblia, pero sospecho que no tanto como se incluye en muchos cursos. Es necesario, en el ministerio y la misión, sobre todo, garantizar que los futuros ministros tengan las actitudes apropiadas hacia Dios, hacia ellos mismos y hacia los demás. El modelo del practicante reflexivo es apropiado y el proceso de aprendizaje debe ser continuo. Soy consciente de que muchas personas, mucho más experimentadas y expertas que yo, ya están experimentando con el desarrollo de la mejor manera de capacitar líderes para la iglesia. “También soy consciente de que el trabajo del ministerio en las iglesias reales en la sociedad contemporánea es extremadamente difícil. Solía pensar que el trabajo de un maestro de escuela era el más difícil, hasta que consideré el trabajo de los líderes en la iglesia”, concluye.

“Hay una razón por la cual los grupos poblacionales no alcanzados y no contactados aún no tienen acceso a las Buenas Nuevas”, escribe Sue Arnold (seudónimo). Están típicamente en áreas donde la iglesia es perseguida o está geográficamente aislada. Alcanzarlos no será fácil. Sin embargo, muchos cristianos tienen aversión al riesgo y no están dispuestos a ir a estos pueblos. Otros cristianos sean tal vez temerarios. Quedó claro, en noviembre pasado, cuando el misionero de All Nations John Chau fue asesinado mientras intentaba comunicarse con el pueblo de la isla Sentinel del Norte, que hubo un amplio desacuerdo entre los cristianos sobre su misión. Hay muchos lugares en el Nuevo Testamento donde los discípulos y las iglesias abrazaron el riesgo. Parece haber habido cierto desacuerdo sobre el riesgo apropiado en varios incidentes en la iglesia primitiva. Si la iglesia simplemente adopta la actitud de que ningún riesgo es aceptable, niega el ejemplo de Cristo y los apóstoles. Sin embargo, simplemente correr precipitadamente hacia el riesgo y el peligro sin hacer lo que podemos hacer humanamente tampoco es honrar a Dios. Describo un proceso intenta cumplir con la sabiduría y evitar la necedad. Estas no son decisiones o discusiones fáciles. Sin embargo, son necesarias y honran a Dios y a los pueblos del mundo que aún no han tenido la oportunidad de escuchar acerca de Jesús. La decisión de aceptar el riesgo implica amar a los demás más de lo que nos amamos a nosotros mismos. No son decisiones que se tomen a la ligera o con displicencia, pero cada vez más agencias e iglesias locales elegirán enviar a sus seres queridos al peligro por el bien del Evangelio. “Hagámoslo con sabiduría y osadía, para la gloria de Jesucristo”, concluye.

“En un discurso significativo en 2016, el presidente Xi Jinping pidió la ‘sinización de la religión’”, escribes Tom Harvey (decano académico del Centro de Oxford para Estudios de Misión). Señaló que, dado el crecimiento de la religión entre el pueblo chino, el Partido Comunista de China (PCCh) debe “guiar la adaptación de las religiones a la sociedad socialista”. La “sinización” de Xi forma parte de una campaña generalizada de reeducación y remodelación ideológica que recuerda las campañas de los años 50 y 60. Entre los grupos religiosos, la “sinización” ha significado el encarcelamiento de muchos musulmanes uigures, kazajos y hui, así como líderes cristianos intransigentes. Está también detrás de las recientes incursiones en iglesias no registradas, el arresto y encarcelamiento de sus pastores, y la destrucción de iglesias y cruces. Detrás del impulso de Xi por “sinizar” la religión, se encuentra la “contradicción” más grande para el PCCh en el florecimiento de la sociedad civil. Para el PCCh, el auge de la religión, especialmente el cristianismo y el islam, representa una amenaza existencial para su salud política. Sin embargo, la «sinización» conlleva enormes riesgos para Xi. China hoy es muy diferente del país de la década de 1950. Sus vínculos internacionales no solo son vastos, sino que son necesarios para el continuo crecimiento y fortaleza económica del país. Además, el efecto real de la «sinización» bien podría ser nutrir la misma autonomía religiosa que fue diseñada para aplastar. Ciertamente, la campaña cambiará la forma de vida de las iglesias cristianas chinas, pero es poco probable que interrumpa su continuo crecimiento e influencia. “Dada su capacidad… para adaptarse rápidamente, es dudoso que los intentos de asimilación hagan más que forzar la lealtad de labios para afuera, pero no de corazón, del pueblo chino”, concluye.

Esperamos que encuentre estimulante y útil este número. Nuestra meta en entregar análisis, información y perspectiva estratégicos y creíbles, para que, como líder, usted esté mejor equipado para la tarea de la evangelización mundial. Es nuestro deseo que el análisis de las tendencias y acontecimientos actuales y futuros lo ayuden a usted y a su equipo a tomar mejores decisiones acerca de la mayordomía de todo lo que Dios ha confiado a su cuidado.

Envíe por favor cualquier pregunta y comentario acerca de este número a [email protected]. El próximo número del Análisis Mundial de Lausana saldrá en noviembre.

 

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David Taylor trabaja como editor del Análisis Mundial de Lausana. Es analista de asuntos internacionales con un enfoque particular en Oriente Medio. Ha estado durante 17 años en el Ministerio de Relaciones Exteriores y de la Mancomunidad de Naciones del gobierno británico, la mayor parte de ellos centrado en Oriente Medio y el norte de África. Tras ello, pasó 14 años como editor en Oriente Medio y ayudante de editor del Daily Brief del Oxford Analytica. Ahora divide su tiempo entre el trabajo de consultoría para el Oxford Analytica, el Movimiento de Lausana y otros clientes, además de trabajar con Christian Solidarity Worldwide (CSW), Religious Liberty Partnership y otras redes sobre cuestiones de libertad religiosa internacional.