Antes que nada, quiero enfatizar que creo en la erudición, pero con un propósito. Recuerdo la visión de mi mentor espiritual, el Dr. John Stott, de “santos eruditos”. También creo en una forma de ver las realidades inclusiva (“esto y también aquello”) en vez de exclusiva (“o esto o aquello”).

Este análisis de la educación teológica está basado en mis 44 años de actuación en el ministerio y la capacitación teológica. Mi pensamiento se ha agudizado por mi participación en 20 o más seminarios en varios países de Asia mientras servía en Overseas Council[1] durante los últimos doce años. También ha sido moldeado por la exposición a los retos planteados por los nuevos creyentes de primera generación que están formando ahora las “iglesias emergentes”, tanto en India como en muchos otros países de Asia y el mundo mayoritario.

Carecen de un discipulado profundo bajo el señorío de Jesucristo en sus vidas que transformaría sus cosmovisiones.

El estado de la educación teológica en el mundo mayoritario

La mayoría de las iglesias emergentes están formadas por creyentes de primera generación. Por lo tanto, vienen con conjuntos de cosmovisiones muy diferentes. Carecen de un discipulado profundo bajo el señorío de Jesucristo en sus vidas que transformaría sus cosmovisiones. La enseñanza de la Palabra de Dios, por lo tanto, es de suma importancia. Pero provienen de comunidades sometidas, así que su educación es mínima y discipularlos debe ser nuestra prioridad. Hay un importante déficit de liderazgo en muchas regiones donde la iglesia está creciendo rápidamente.

Este déficit de liderazgo ha sido cuantificado por una investigación realizada por el Centro para el Estudio del Cristianismo Mundial del Seminario Teológico Gordon-Conwell. Más de 2 millones de pastores protestantes en el mundo mayoritario carecen de capacitación bíblica formal.[2] El noventa por ciento de las iglesias en todo el mundo tienen líderes sin capacitación formal; y con la tasa creciente de conversiones, existe una necesidad mundial de cientos de nuevos pastores cada día.[3]

Si bien la educación teológica formal hace una contribución crítica a la salud a largo plazo de la iglesia, los enfoques no formales tratan el gran y creciente número de personas que necesitan una capacitación pastoral básica, pero que encuentran que la capacitación formal no es accesible ni apropiada. La mayoría de los pastores o trabajadores misioneros de base que pueden hablar el idioma de corazón de las personas también tienen carencias educativas, pero son cristianos comprometidos. Necesitan capacitación, pero gran parte de ella debe ser transmitida oralmente a través de métodos de aprendizaje no formales. Los materiales de la educación teológica tradicional ponen un gran énfasis en la lectura y la escritura, lo cual es bastante difícil para los estudiantes orales. También tienen diferentes presuposiciones en cuanto a la cosmovisión. Por lo tanto, necesitamos materiales adaptables con una sólida base bíblica que sean fácilmente transferibles de acuerdo con las necesidades de las personas.

Teólogo alemán Friedrich Schleiermacher (1768 – 1834)

Antecedentes históricos de la educación teológica

La educación teológica tal como existe hoy en nuestras universidades y seminarios teológicos es producto de la Ilustración del siglo XVIII. En muchos sentidos, sigue el paradigma establecido por el teólogo alemán Friedrich Schleiermacher (1768-1834). Él quería que la educación para el ministerio en la iglesia fuera reconocida por la universidad. La aceptación por parte del mundo académico condujo a los silos compartimentados de Antiguo Testamento, Nuevo Testamento, Teología, Historia del Cristianismo y Teología Práctica, con una dimensión de estudio de las religiones. La filosofía de Schleiermacher fue moldeada por la herencia académica de la lógica aristotélica y la crítica literaria superior de la Biblia.

También es producto de una mentalidad de «cristiandad» y, por consiguiente, de una cosmovisión cristiana mayoritaria. Esta no es una cosmovisión bíblica que sostenga la realidad para la mayoría de los cristianos en el Sur Global, que viven como minorías religiosas y necesitan tratar con personas de otras creencias, como lo hizo la iglesia primitiva.

El caso de estudio de la educación teológica india comienza en 1818 con la creación de Serampore College, fundado por William Carey, Joshua Marshman y William Ward. Se convirtió en una universidad de pleno derecho por Estatuto del Rey Danés (que patrocinó las primeras misiones en India) en 1827. Serampore fue seguido por destacados colegios teológicos denominacionales y escuelas de teología en varias partes de India, incluidos Bishop’s College (Kolkata), Leonard Theological College (Jabalpur), United Theological College (Bangalore) y el Seminario Teológico Ortodoxo (Kottayam). Debido a sus antecedentes teológicos liberales, estas universidades eran las vías preferidas para la capacitación ministerial de las iglesias históricas tradicionales. A medida que la crítica literaria superior se hizo cobró importancia y muchos nacionales recibieron sus credenciales académicas superiores de instituciones de Alemania y otros lugares de Occidente con una tendencia liberal, las universidades se convirtieron en campos de entrenamiento para los «sacerdotes del culto», que carecían de una visión misionera. El cristianismo fue lentamente tomado por el pluralismo como su vanguardia.


Serampore College

En este contexto, India fue testigo del comienzo de la educación teológica evangélica. La mayoría de las misiones evangélicas tenían escuelas bíblicas más pequeñas para la capacitación de sus evangelistas y pastores nacionales. Fue en Yavatmal, Maharastra, durante el renacimiento espiritual de 1953, que los cuerpos misioneros evangélicos se unieron para formar el Seminario Bíblico de la Unión (ahora en Pune, Maharastra desde 1983). La visión era la formación para la misión y el ministerio, con excelencia académica. La base era una capacitación cristocéntrica, bibliocéntrica, misional y orientada al ministerio. En los años que siguieron, otros seminarios pentecostales y evangélicos con visión similar se arraigaron en India. Es posible reconocer patrones similares en otros países asiáticos. Una característica clave de estos colegios evangélicos y escuelas bíblicas era que tenían a misioneros como profesores.

En los últimos 30 años en India ha habido una explosión de crecimiento de la iglesia, en gran parte, especialmente en el norte de la India, a través de obreros cristianos que no tienen conexión con las denominaciones y seminarios tradicionales.

En la década de 1970 se abrió una nueva era de nacionales dentro de los seminarios evangélicos que fueron enviados a estudiar a Occidente para obtener títulos superiores. John Stott, como fundador-secretario de la Fraternidad Evangélica dentro de la Comunión Anglicana (EFAC), invitó a potenciales eruditos a viajar para estudiar en el Reino Unido bajo eruditos evangélicos o que simpatizaban con la causa evangélica. A fines de 1980, EFAC se convirtió en Langham Scholarship, que hoy es Langham International Partnership. Este siervo de Dios por sí solo, seguido de muchos otros comprometidos con la causa de la erudición evangélica, dejó el legado de un gran número de eruditos evangélicos que hoy están en el mundo mayoritario.

Las instituciones evangélicas tomaron en serio su legado de capacitación o educación teológica como formación para el ministerio y la misión con excelencia académica. Este fenómeno vio el surgimiento de respetados líderes evangélicos en India y en muchos otros países durante las décadas de 1980 y 1990. Sin embargo, en la segunda mitad de la década de 1990 y hacia el nuevo milenio, se comienza a detectar un cambio.

La brecha entre la iglesia y la educación teológica se ha ampliado. En los últimos 30 años en India ha habido una explosión de crecimiento de la iglesia, en gran parte, especialmente en el norte de la India, a través de obreros cristianos que no tienen conexión con las denominaciones y seminarios tradicionales. Como resultado, estos líderes no están siendo equipados por los seminarios, ni los líderes de los seminarios están familiarizados con las necesidades y los retos de las iglesias emergentes.

La visión de los estudiantes en muchos casos ha cambiado. Es normal escuchar en las ceremonias de graduación que casi el 60 por ciento de los graduados aspira a «estudios superiores», en lugar del ministerio. Uno también detecta otro patrón: los estudiantes completan su primer y segundo grado en teología, sirven en una de las escuelas o seminarios bíblicos durante un año o dos y luego hacen una maestría con el fin de ser absorbidos por uno de los seminarios que proliferan.

El peligro real que enfrentamos hoy en día en la educación teológica evangélica es que está siendo sobrepasada por el mundo académico, sin la visión de la misión y el ministerio.

Los retos que enfrentamos hoy

El peligro real que enfrentamos hoy en día en la educación teológica evangélica es que está siendo sobrepasada por el mundo académico, sin la visión de la misión y el ministerio.[4] En muchos países, como Indonesia, Corea del Sur, Filipinas y Tailandia, los gobiernos han obligado a la educación teológica a pasar a la educación superior o a marcos universitarios. Esto lo ha arrastrado más hacia el mundo académico, con un énfasis excesivo en el aprendizaje cerebral en lugar de la capacitación profesional, como ocurre en temas como medicina, derecho e ingeniería.

Los profesores se ven presionados por los gobiernos o por las demandas de las carreras académicas a «publicar o perecer». Hay un debilitamiento de la comprensión de la educación teológica como formación para la misión y el ministerio. La formación espiritual y de carácter se han convertido en apéndices. El requisito de publicar e investigar es tan abrumador que el discipulado y el mentoreo de los estudiantes se resienten.

Como resultado de este cambio, las agencias misioneras y las mega iglesias han comenzado sus propios programas de capacitación teológica a fin de mantener vivo su ADN. Algunos incluso dicen, «los seminarios son cementerios». Un líder de misión me dijo que su problema es que envía un buen plantador de iglesias para capacitación, pero después de terminar sus estudios solo quiere establecerse en una iglesia y ha desaparecido su celo por plantar iglesias.

Un cambio de paradigma muy necesario

Ha llegado el momento de que reconozcamos algunas realidades clave, si queremos que la educación teológica evangélica sea efectiva y no se convierta en un fósil:

  1. La teología es para toda la iglesia. Pablo y otros escritores del Nuevo Testamento escribieron para fundamentar y enraizar a la iglesia en la Palabra de Dios (Col 2:6-7). No es para que unos pocos busquen ser líderes elitistas dentro de la iglesia.
  2. La teología como «Theos-Logos» (el estudio de Dios) necesita la transformación a «Theos-Eulogeo»: la alabanza de Dios. Hoy la educación teológica se ha convertido en una búsqueda cerebral. Algunos incluso definen a la teología como filosofía cristiana en lugar de una forma de vida.
  3. Es importante notar que cuando Pablo escribió a Timoteo y Tito, su énfasis estaba en la formación de su carácter, apuntalada por la teología bíblica.
  4. El paradigma actual de cuotas estudiantiles, donaciones (recaudación de fondos en Occidente) y gastos ya no es viable por dos razones. En primer lugar, los estudiantes que pueden marcar la diferencia en la sociedad tienden a ser bi-vocacionales, ya que están desilusionados por el liderazgo de la iglesia y quieren evitar 3 a 4 años de educación teológica residencial. En segundo lugar, los nuevos donantes millennials están más interesados ​​en el aprendizaje basado en los resultados y el impacto que los títulos teológicos tradicionales existentes.
  5. Necesitamos volver a imaginar la educación teológica como «discipular a los discipuladores». Hay una necesidad urgente de enfocarse intencionalmente en la educación teológica transformadora, con énfasis en los resultados que tienen sus raíces en la formación misional y ministerial.
  6. La educación teológica debe enfocarse en las iglesias emergentes donde muchos nuevos creyentes provienen de entornos marginados y opresivos. Los pastores que los ministran tienen una educación escolar formal mínima. Sin embargo, hablan el idioma de corazón de las personas y pueden presentar el evangelio de manera efectiva para plantar iglesias. ¿Qué hay de su capacitación? Necesitan educación teológica en su lengua vernácula, con la comunicación oral como clave, mientras que la creciente masa de personas en la base necesita que sus patrones de aprendizaje sean tomados en serio.
  7. Lucho con una pregunta similar a la que enfrentaba la iglesia primitiva: ¿primero los gentiles tienen que convertirse en judíos para aprender y seguir a Jesucristo? ¿Los pastores, evangelistas y las personas interesadas ​​en aprender la Palabra de Dios primero tienen que hablar inglés, poseer una mente analítica y dominar la lógica aristotélica? La iglesia primitiva vivía como una minoría entre personas de otras religiones. Sufrieron pruebas y persecución y, sin embargo, comunicaron la sabiduría de Dios tanto en forma escrita como oral. La mayoría de los creyentes provenían de entornos marginados y despreciados, pero respondieron a las Buenas Nuevas. ¿No es esta la realidad del mundo actual y especialmente del mundo mayoritario? ¿Podemos ayudar a las personas a desarrollar una educación teológica que florezca y tome forma en vasijas de barro de diferentes suelos para que las aguas vivas del Señor apaguen la sed de muchos que están muriendo sin Cristo?[5]

Entonces, ¿qué dirección tomará la educación teológica? Necesitamos un enfoque doble, que comprenda tanto la educación teológica formal como la no formal, con el enfoque principal en los estilos de aprendizaje con matices contextuales del mundo mayoritario. Es importante no ser elitista y tradicionalista, sin reconocer la necesidad de transformación que llevará a la iglesia de nuestro Señor Jesucristo a arraigarse y fundamentarse en su Palabra.

Notas

  1. https://uwm.org/overseas/
  2. Nota del editor: Ver el artículo de Kirsteen Kim “Liberar el intercambio de recursos teológicos entre el norte y el sur”, en el número de noviembre 2017 del Análisis Mundial de Lausana https://www.lausanne.org/es/contenido/aml/2017-11-es/liberar-el-intercambio-de-recursos-teologicos-entre-el-norte-y-el-sur.
  3. https://gordonconwell.edu/center-for-global-christianity/research/quick-facts/ 
  4. Nota del editor: Ver el artículo de Brian Woolnough “Repensar la educación en el seminario: cómo unir el campo y el mundo académico” en este número del Análisis Mundial de Lausana.
  5. Nota del editor: Ver el artículo de Ramesh “Training of Pastors”, en el número de septiembre 2015 de Lausanne Global Analysis https://www.lausanne.org/content/lga/2015-09/training-of-pastors.

Photo credits

Feature cropped image from ‘Serampore College, Hooghly, West Benal.‘ by gangulybiswarup (CC BY-3.0).

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Ashish Chrispal ha servido como pastor en Ahmadabad y Delhi; como Decano Académico del Seminario Bíblico de la Unión en Pune, India; como Decano y Director Administrativo de Kodaikanal International School; como Director del Instituto de Estudios Cristianos Avanzados del Sur de Asia en Bangalore, India; y como Director Regional para Asia en Overseas Council, una organización de apoyo para la educación teológica en el mundo mayoritario. Actualmente se desempeña como asesor principal de OC, un ministerio de United World Mission que trabaja para la capacitación de base. Recibió la Beca Langham para su doctorado de la Universidad de Aberdeen.