Secularidad: El dogma se encuentra con la diversidad en Europa

Nota del editor: El presente Texto Previo para Ciudad del Cabo 2010 fue escrito por Robert Calvert como una reseña del tema a debatirse en la sesión Multiplex sobre “Dogma y diversidad: ¿Puede la verdad evangélica hacer frente de manera eficaz a la secularidad en un mundo pluralista?”. Los comentarios a este texto realizados a través de la Conversación Global de Lausana serán remitidos al autor y a otras personas para ayudar a dar forma a su presentación final en el Congreso.

Según la mitología griega, Zeus, el jefe de los dioses, raptó a Europa, hija del dios de Fenicia. Lo hizo presentándose a ella en forma de toro. Cuando la joven se sentó sobre el toro, este la llevó a la isla de Creta, donde Zeus le reveló quién era él en realidad. Una traducción francesa interpretó este relato de secuestro como el robo del alma de Europa por parte de Dios. ¿Existe en el alma de Europa un sentido de la presencia del Dios vivo? Si hay tal cosa como un alma europea, esta ciertamente ha sido afectada por la espiritualidad pagana, la celta, la judía y la musulmana. Pero hoy día se la debería describir como un alma secular.

Si el secularismo es la filosofía de “la muerte de Dios” y la secularización es el proceso por medio del cual las personas pierden la fe, entonces la secularidad es el paradigma que apuntala y genera el marco para hablar de una “era de la secularización”. “La secularidad, a diferencia del ‘secularismo’ o la secularización, se refiere a las condiciones de las creencias o el cambio en nuestra comprensión, respecto de cuáles son los fundamentos de nuestra sociedad”. (1) En este año del centenario de la pionera Conferencia Misionera Mundial en Edimburgo, intentamos exponer brevemente el contexto de 1910 a 2010 a fin de entender la secularidad. Porque fue de Europa, al final del siglo XIX, que surgió la era de la industrialización con uso intensivo de mano de obra (urbanización); también conocida como el período del “músculo”. (2) Entre 1910 y 2010, a mediados del siglo XX, surgió la era de la industrialización con uso intensivo de capital (“metropoli-zación”); también conocida como el período de la “máquina”. Para 1990 o fines del siglo XX, el mundo entero, guiado por las revoluciones tecnológicas occidentales, entró en la era de la industrialización con uso intensivo de la información (globalización); también conocida como el período de la “mente”. Aunque la nueva visión del mundo mantenía vigente el modelo económico de la producción (con sus orígenes en la tecnología basada en la ciencia), permitía el desarrollo de elementos sobrenaturales y espirituales.

Charles Taylor, autor de un voluminoso texto sobre el tema (3), señala que los orígenes de la secularidad se encuentran en el deísmo, que fue muy influyente en los siglos XVII y XVIII en Gran Bretaña y en Francia (como así también en los EE.UU. de Norteamérica). Rechazando la postura teísta del judaísmo, el Islam y gran parte del cristianismo, el deísmo obtenía sus conceptos sobre Dios (Su naturaleza y existencia) de la razón y la experiencia personal, y no de las escrituras sagradas o los testimonios de otros. Al interpretar nuestra era secular, Taylor pasa del deísmo a centrar la atención sobre lo que él denomina la presente era de la autenticidad, una era individualista, en la cual las personas encuentran su propio camino o hacen lo que desean. El uso de la razón y la experiencia propias para encontrar a Dios produce una sensación de autonomía intelectual. Debido a que el deísmo conduce al ateísmo, muchos abandonan la fe en Dios (al menos, en sus formas tradicionales). Al encontrarse con lo que él describe como “un pluralismo galopante en el plano espiritual”, Taylor identifica una nueva sed de algo más que autosuficiencia y razón, lo cual lleva a muchos a la adoración en comunidad.

Sin embargo, el contexto para entender la secularidad se encuentra en el pluralismo cultural, étnico y religioso. Pensemos en una ciudad de talla mundial como Londres, donde el 60% de su población habita en hogares de una sola persona y el 41% de ellas tiene entre 20 y 44 años de edad. Una proporción importante de sus inmigrantes son hindúes, árabes, pakistaníes y de Bangladesh. La migración necesita incrementarse, porque Europa está envejeciendo rápidamente y la Unión Europea necesita tener 35 millones de inmigrantes para el año 2025, si es que han de mantenerse los niveles de la fuerza laboral activa que existían en 1995.

La ciudad de Leicester, en Inglaterra, tiene minorías étnicas que conforman el 36% de su población. (4) Leicester tiene el porcentaje más elevado de residentes no blancos entre todos los pueblos y ciudades del Reino Unido. También tiene el porcentaje más elevado de residentes británicos de origen hindú (23,5 %) y más del 50% de los escolares de cinco años de edad no son de raza blanca. Las proyecciones indican que, para 2011, Leicester será la primera ciudad europea con una mayoría de personas no blancas. Gran parte de los inmigrantes llegaron en la década de 1970; eran hindúes gujarati que huían del régimen de Amin en Uganda. También existen fuertes comunidades africanas, caribeñas y chinas que hacen su contribución a la vida económica, cultural y política de Leicester. Leicester se jacta de su carácter diverso y se ha convertido en un modelo de existencia multiracial, multicultural, multireligiosa. Hay por lo menos 21 mezquitas, por lo menos 18 templos hindúes, 6 gurdwaras sij, 2 templos budistas, 2 sinagogas, 1 templo jain, y un gran número de iglesias cristianas de todas las denominaciones.

La experiencia de Leicester representa un cambio de posguerra en la identidad religiosa y un nuevo contexto en Europa. Grace Davie, sociólogo de la religión, lo describe como “creer sin pertenecer”, nominalismo en lugar de secularismo, donde los europeos no son menos religiosos, sino religiosos en una manera diferente. (5) “La misión ya no es cuestión de cruzar océanos, junglas y desiertos, sino de cruzar las calles de las ciudades del mundo”. (6) En este contexto pluralista, la misión en nuestro tiempo exige una perspectiva global y congregaciones con mentalidad global que trabajen en asociación con múltiples agencias, servicios sociales, iglesias y otros grupos religiosos. Las ciudades modernas como Leicester son, cultural, étnica y religiosamente cosmopolitas. Sus ciudadanos profesan una variedad de creencias y convicciones que tienen sus raíces en diversas tradiciones. Las afirmaciones de la Biblia deben competir con el Corán, los Vedas hindúes, los escritos de Buda, los Testigos de Jehová y su traducción del Nuevo Mundo o el Libro de Mormón. Las pretensiones de autenticidad de la Biblia deben ganar en medio de las pretensiones de otros que compiten con ella. “Aunque es imperativo que los cristianos presenten razones que sustenten la probidad y confiabilidad de la Biblia ante el escepticismo irrazonable y la tergiversación, en el análisis final, el vivir de manera consecuente con las buenas nuevas de Jesús y del reino de Dios, en el poder del Espíritu de Dios, es la demostración más convincente de la realidad de lo que declaramos como cierto”. (7)

Por una parte, el pluralismo religioso describe la diversidad de expresiones y grupos religiosos. Nos enfrentamos ahora con un número creciente de expresiones de fe no cristianas. Sin embargo, se ha dicho (8) que el incremento de los musulmanes no solo es significativo en el aspecto numérico sino que, desde una perspectiva histórica, una mayoritaria presencia religiosa no cristiana en Europa Occidental es algo novedoso. (9) Por otra parte, el pluralismo religioso puede también referirse al desmoronamiento de la fe cristiana en general como resultado de la decadencia de las iglesias institucionales históricas y el crecimiento de expresiones de fe no institucionales. Las alternativas se presentan en la Nueva Era y aun en la hechicería, lo cual es significativo porque apunta retrospectivamente a una realidad en la concepción cristiana del mundo que la gente pensaba que se había extinguido en el Siglo de las Luces. Grace Davie sugiere que el pluralismo religioso ofrece dos escenarios para la iglesia cristiana. Los seguidores de la secularización sugieren que “el creciente pluralismo religioso necesariamente debilita la plausibilidad de todas las formas de creencia religiosa”, en tanto que los teóricos de la elección racional (mayormente en los EE.UU. de Norteamérica) “sostienen precisamente lo inverso: el pluralismo religioso permite que sean adecuadamente satisfechas las necesidades religiosas de poblaciones cada vez más diversas”. (10)

¿Cómo deben hacer frente los cristianos evangélicos a un pluralismo religioso que busca más opciones, estilos de vida y preferencias o la promoción de la diversidad religiosa? El puerto mundial de Rotterdam tiene una población que es, en su mayoría, no holandesa. Se dice que la mitad de todos los bebés nacidos en la ciudad tienen, al menos, un progenitor que no nació en los Países Bajos. Su pluralismo étnico y religioso está ilustrado en una guía de  iglesias no holandesas que detalla las historias de 113 iglesias cuyos miembros son en su mayoría inmigrantes.(11) En 2007, la Universidad Católica Romana de Radboud en Nijmegen calculó que “el monto anual ahorrado por la municipalidad de Rotterdam como resultado del trabajo de todas las iglesias suma alrededor de ciento veinte millones de euros”. (12) Se puede de estimar con certeza que el valor social de las iglesias extranjeras (no-autóctonas) suma alrededor de 55 millones de euros. Con el objeto de crear un canal de diálogo y de distribución de servicios, la municipalidad instituyó en abril de 2008 una nueva plataforma para las organizaciones ideológicas y religiosas en Rotterdam. Sus objetivos incluían la “estimulación del diálogo sobre la necesidad de participar en la sociedad”. (13) El nacimiento de la plataforma fue por iniciativa de los cristianos evangélicos que trabajaron de manera interrelacionada en el municipio. Las iglesias evangélicas y pentecostales, y los ministerios paraeclesiásticos estuvieron entre los primeros integrantes del consejo, que incluye a representantes de diversas expresiones de fe y denominaciones cristianas, y a personas que no profesan fe alguna (humanistas). Las iglesias protestantes involucradas declararon su intención: “Como iglesia, ser visibles y transparentes en una comunidad dinámica”. (14) Parecería ser que las agencias denominacionales, los grupos paraeclesiásticos y las iglesias locales ya no pueden darse el lujo de trabajar en forma aislada. Las enormes complejidades de la tarea, las realidades de la globalización y las limitaciones en materia de recursos hacen necesario un renovado compromiso para con las asociaciones en múltiples niveles.

Robert Robertson, el sociólogo de la globalización, sugiere que “casi con certeza, habrá factores religiosos íntimamente involucrados en las muy diversas estrategias para relacionar a las personas y a las sociedades nacionales con el orden global emergente”. (15) Para la mayoría de los pueblos marginados, la religión parece desempeñar un papel especial en el refuerzo de la identidad individual y la de la comunidad. Por ejemplo, Gerrie ter Haar llegó a la conclusión de que, para los cristianos africanos en los Países Bajos, “su adhesión a la fe cristiana constituye el elemento más importante de su identidad social”. (16)

En esta era de migración, la religión se ha convertido en un factor clave en el cambio global y en la creación de sociedades transnacionales. La identidad religiosa ayuda a enfrentar el dolor del desarraigo y el distanciamiento, y así, la religión desempeña un papel clave al proporcionar significado y propósito. La fe puede ofrecer una base para la formación de valores personales y de identidad en una era en la cual las fuerzas socioeconómicas ocasionan la pérdida de las raíces, la indiferencia para con el espacio local y la falta de un concepto de comunidad. En el choque entre las formas religiosas de Occidente y el resto del mundo, existe un potencial para la generación de nuevas formas de comunidad religiosa. (17)

Se ha dicho a menudo que la fe cristiana en Europa está en decadencia. En 1900, el 71% de los cristianos del mundo vivían en Europa; pero para 1960, su número había bajado al 46% y para 1990, al 30%. Las iglesias institucionales que están en decadencia se caracterizan por tener: (1) altos números de cristianos nominales, (2) una falsa seguridad en los números aparentemente elevados, (3) incapacidad para cambiar rápidamente, (4) estructuras inflexibles, y (5) inhibiciones para experimentar. (18) A pesar de esto, en las iglesias evangélicas y renovadas se ha producido un avivamiento en la adoración. (19) En el transcurso de los últimos cincuenta años, las iglesias institucionales históricas en Europa han desarrollado maneras nuevas y radicales de adorar: Taize (en Francia), Wild Goose (en Escocia) y la Thomas Mass (en Finlandia). Al comienzo del siglo XXI, un pastor croata reflexionó así sobre el papel de las iglesias institucionales históricas:

En gran parte de Europa, la iglesia local es como un hombre tullido. No debemos apartarnos asqueados, abandonando a este hombre sufriente. Tampoco debemos criticarlo por la manera en que llegó a encontrarse en esta condición, ni hacer un rodeo para evitarlo mientras realizamos nuestras tareas. Debemos ponernos a su lado y ayudarlo a caminar erguido y con fuerzas. ¡Por cierto, este hombre podría llevar gran esperanza a su gente si primeramente fuera sanado y encaminado! (20)

No es que los perfiles del mapa religioso de Europa se estén desdibujando, sino que más bien se están redibujando. La identidad cristiana y evangélica está siendo modelada por el contexto misional secular (incluyendo las nuevas formas religiosas).

En Europa Oriental, la Iglesia Ortodoxa en Rumania, Rusia y Grecia está enfrentando un nuevo pluralismo de presencia cristiana y secularización en la sociedad. En el puerto griego de Pireo (cerca de Atenas) y en la ciudad de Volos en el norte, estudiantes limpiaron las playas con bolsas de basura de color negro. En 2003, líderes evangélicos y ortodoxos trabajaron juntos para entregarlas a turistas griegos con un mensaje de cuidado ambiental y porciones del Nuevo Testamento en idioma griego moderno.

En el sur de Europa, los gobiernos de países antes considerados católicoromanos están tomando distancia de anteriores simpatías. En una ciudad situada al norte de Lisboa, el alcalde recientemente electo pasó por encima del sacerdote tradicional y visitó una iglesia de las Asambleas de Dios donde había muchos inmigrantes, para pedir una bendición al pastor evangélico. La iglesia había crecido de treinta miembros a trescientos, pero la verdadera razón para esa visita fue que la municipalidad (el ayuntamiento) conocía a esta nueva iglesia por su cuidado integral de los drogodependientes y los ancianos. Según estadísticas conservadoras, del 75% de las personas que se reinsertaban en la sociedad al salir de sus centros de rehabilitación, no solo había más de un 50% que se unía a una iglesia, sino que más del 25% encontraba empleo estable.

En Europa Occidental, en el centro de Amberes, un matrimonio holandés trabajaba con jóvenes turcos y, como resultado, la “casa bíblica” se ha convertido en el hogar espiritual de numerosas familias musulmanas originarias del sur de Turquía. Jóvenes que se habían metido en problemas pidieron al evangelista holandés que los visitara en la cárcel, en lugar de buscar al imán. Jaap e Ina Hansum reconocieron la necesidad de dar un testimonio personal caracterizado por el amor en lugar de librar una guerra personal.

En Europa Central, las iglesias que están en sociedades ateas están dando testimonio del evangelio al edificar para la comunidad. Los fríos e impersonales edificios de departamentos en Europa Oriental plantean un enorme desafío misionero, y el que quizá sea el mayor edificio habitacional de Europa tiene una longitud equivalente a la distancia entre cuatro estaciones de metro en el sur de Praga. Un pastor de ese lugar ha tenido la satisfacción de construir una nueva iglesia en la propiedad de un centro para solicitantes de asilo. La invitación para hacerlo vino de su directora atea, quien se conmovió por la mejora en la conducta de sus hijos después de recibir visitas regulares por parte de miembros de la iglesia.

En el norte de Europa, cuando cayó la Cortina de Hierro en 1990, se produjo una sinergia nueva en Berlín cuando se unieron ministerios cristianos de ambos lados del muro (cuidado de ancianos en el Este y ministerio a los adictos en el Oeste). Es más, sus quinientos empleados conforman la mayor Misión Urbana en Europa, con sus dieciséis iglesias que funcionan como misiones o centros de predicación diseminados por toda una metrópoli de 4 millones de personas (muchas de las cuales son de Europa del Este, de Turquía y de Asia). La Misión Urbana posee tres hoteles en la ciudad, está procurando alcanzar a profesionales alemanes que todavía no confiesan ser cristianos, y también tiene programas para personas turcas y árabes, dando así testimonio del amor de Cristo a personas que profesan una fe diferente.

Estas y nuestras propias experiencias de misión, ¿son pertinentes para la era secular de 2010? La consulta (21) del Comité de Lausana para la Evangelización Mundial realizada en Pattaya, Tailandia, señaló: “Nosotros, como cristianos europeos, debemos:

  1. Recuperar la oración en la vida privada y colectiva.
  2. Clarificar la meta y el mensaje del evangelismo en las grandes urbes.
  3. Promover la cooperación bíblica y práctica entre las iglesias, y la cooperación entre la iglesia y las organizaciones paraeclesiásticas.
  4. Revertir el derrotismo cristiano por medio de la renovación de las iglesias estancadas y del llamado a los cristianos a regresar a las ciudades.
  5. Restablecer una atmósfera de koinonía de familia en la iglesia urbana.
  6. Recuperar la credibilidad para el mensaje por medio de la identificación con las necesidades sociales e intelectuales de las personas, y de nuestra respuesta a ellas.
  7. Realizar una investigación de la ciudad: las personas ocultas, los ministerios existentes y las fuerzas –históricas y actuales– que le dan forma, especialmente el lugar y el papel de los medios de comunicación masiva.
  8. Planificar para el despertar capacitando obreros urbanos, tanto para su propia ciudad como para otras regiones, y anticipándonos a nuevas formas de iglesias y de grupos de servicio, plantándolos donde sean necesarios.
  9. Permear todas las estructuras de la ciudad, para la transformación de las personas y de las estructuras de la sociedad”.

Treinta años después de Pattaya 1980, quizá queramos reafirmar algunos de estos llamados, pero también destacar otros conceptos, como por ejemplo la iglesia emergente y las estrategias relacionales. La historia de violencia de la iglesia de Europa tampoco debe olvidarse mientras los cristianos procuran llamar a la iglesia para que vuelva a la humildad, la integridad y la simplicidad. El desafío que presenta la secularidad es exponer los argumentos para defender la verdad de Cristo en sociedades que son pluralistas y globalizadas, y edificar la paz de Cristo en sociedades que están quebradas y divididas. Los cristianos evangélicos, quienes necesitan involucrarse de manera crítica en lugar de escapar del desafío de esta era secular, tienen para esto el poder del asombroso anuncio: que “Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo”. (22)

© The Lausanne Movement 2010

  1. Glenn Smith, Thinking after… acting again: God’s global urban mission in an era of the autonomous self and globalization, p. 3.
  2. Estas eras específicas fueron descriptas por Craig van Gelder: “Secularization and the City: Christian Witness in Secular Urban Cultures”, en Discipling the City, Roger Greenaway, ed., 1992.
  3. Charles Taylor, A Secular Age, London, Belknap, 2007
  4. Según Alistair Brown, rector del Northern Baptist Seminary en Chicago y director de la British Mission Society, fundada por William Carey, quien también fue pastor en Leicester.
  5. Grace Davie, Europe: The Exceptional Case, 19; Religion in Britain since 1945, pp. 69ss.
  6. Ray Bakke, A Theology as Big as the City, p. 13.
  7. J. Andrew Kirk, Mission under Scrutiny, p. 88.
  8. Philip Jenkins, God’s Continent, p. 117.
  9. “Si los 15 millones de musulmanes que habitan en Europa Occidental representaran a un solo país, serían el sexto país de la Unión Europea, superando en población a Bélgica”. Ibid., p. 115.
  10. Grace Davie, Europe: The Exceptional Case, p. 15
  11. Robert Calvert, Gids van Christelijke Gemeenschappen in Rotterdam, 2007; se estimó en forma conservadora la existencia de 140 iglesias formadas por inmigrantes.
  12. Trouw de Verdieping, 19 de julio de 2008, p. 5.
  13. “Uitnoding Oprichtingsbijeenkomst”, Platform van Levensbeschouwelijke en Religieuze organisaties in Rotterdam, 9 de abril de 2008, Stadhuis Rotterdam.
  14. Planificación de políticas 2009-2012, Iglesias Protestantes (PKN) Rotterdam, GCW Diaconal Steering Group, 2009.
  15. William R. Garrett, “Thinking Religion in the Global Circumstance: A Critique of Roland Robertson’s Globalization Theory”, Journal for the Scientific Study of Religion, 31 (1992), p. 301; citado en A Global Faith – essays on Evangelicalism and Globalization, M. Hutchinson y O. Kalu, editores.; Sydney, Centre for the study of Australian Christianity, 1998, pp. 30-31.
  16. Gerrie ter Haar, “The African diaspora in Europe – some important themes and issues”, en Strangers and Sojourners, Leuven, 1998, p. 45.
  17. En su estudio de las comunidades hinduístas en Europa, Martin Baumann reconoce que “en la mutua percepción de otras comunidades de fe y la sociedad europea secular, se hace aparente una cada vez mayor conciencia de sí mismos y de su pertenencia religiosa” (Baumann, íbid., p. 118). Grace Davie describió las nuevas formas de religión como ‘creer sin pertenecer’ y observó el desarrollo de la práctica religiosa por fuera de las formas institucionales. Religion in Britain since 1945: Believing without Belonging, Oxford, Blackwell, 1994.
  18. Peter Brierley, Future Church.
  19. La publicación de Mission Praise es una de las muchas señales de una nueva sed por expresar deseos y experiencias espirituales.
  20. Stevo Dereta en Rijeka
  21. “Reaching Large Cities” [“Cómo alcanzar a ciudades grandes”], en junio de 1980
  22. 2 Corintios 5:19
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