La filosofía y las prácticas de recaudación de fondos de Lausana están basadas en ejemplos bíblicos de recaudación de fondos que se encuentran en las escrituras. Los cinco puntos que siguen son los principios rectores esenciales del Movimiento de Lausana. Después de cada principio, indicamos lo que usted puede esperar de Lausana como consecuencia.

  1. La oración es fundamental para toda recaudación de fondos. Cuando Nehemías fue informado acerca de las condiciones en Jerusalén, comenzó a orar y a ayunar (Neh 1:4), y siguió durante tres meses. Cuando estuvo ante Artajerjes, el rey le preguntó: “¿Qué cosa pides?”. Antes de responder, Nehemías “oró al Dios de los cielos” (Neh 2:4). Entonces pidió ayuda al rey.

Por lo tanto, el equipo de desarrollo de Lausana orará antes de pedirle una donación. Como en Nehemías 1:4, cubriremos nuestras necesidades con oración antes de pedir algo. Y, como en Nehemías 2:4, oraremos antes de hacer nuestro pedido.

  1. Pedir donaciones es bíblico. Dios dijo a Moisés que pidiera a los hijos de Israel artículos de oro, plata, bronce, lana, lino fino, etc. para la construcción del tabernáculo (Éx 25:1-8). Pablo pidió a la iglesia de Corinto que diera para ayudar a los santos de Jerusalén (1Co 16:1-3, 2Co 8, 9). Hay varios otros ejemplos de pedidos en las escrituras.

Por lo tanto, Lausana le pedirá que haga donaciones. Como Moisés, Nehemías, David, Pablo y Juan, haremos pedidos de manera osada y específica. El Movimiento de Lausana no le pedirá donaciones constantemente, pero haremos pedidos de manera consistente y periódica: en los dos o tres últimos meses de cada año, y por lo menos una vez más.

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  1. Solo las personas que están dispuestas deben hacer donaciones. Cuando Dios dijo a Moisés que haga una colecta para el tabernáculo, tenía un criterio: “La deben presentar todos los que sientan deseos de traérmela” (Éx 25:2b). Pablo describió la misma norma a la iglesia de Corinto con relación a los arreglos para su donación, “para que esté lista como de generosidad, y no como exigencia nuestra” (2Co 9:5).

Por lo tanto, Lausana no utilizará la culpa o la presión para que usted haga una donación con una actitud negativa. Solo debería hacer una donación si está dispuesto, según Dios lo haya movido. “No” o “no ahora” son respuestas válidas y aceptables ante los pedidos de fondos de Lausana.

  1. Las personas que hacen donaciones son socias en el ministerio. La iglesia de Filipos apoyó a Pablo financieramente cuando los dejó para establecer la iglesia en Tesalónica, en su segundo viaje misionero (Fil 4:16). También lo apoyaron en Corinto, mientras estaba preso en Roma, y probablemente varias veces entremedio. En consecuencia, Pablo dijo que eran participantes o socios en el ministerio (Fil 1:3-8). Pablo no solo recordaba a los filipenses, sino que también oraba por ellos con alegría, los tenía en su corazón y anhelaba verlos.

Por lo tanto, usted es un socio de Lausana en el ministerio. Lausana no solo pide fondos, sino que pedimos que sea nuestro socio. Somos interdependientes: los ministerios de Lausana son multiplicados a través de nuestros socios y, a través de Lausana, los fondos de usted se multiplican de maneras incontables para el beneficio de la iglesia mundial. Solo a través de estas colaboraciones podemos seguir en nuestra misión compartida de evangelización del mundo.

  1. La rendición de cuentas por el uso de los fondos no debe ser solo ante Dios, sino también ante los donantes. Cuando Pablo recolectó fondos para ayudar a los santos de Jerusalén, fijó un sistema para garantizar que la donación fuera usada en última instancia para el propósito buscado (1Co 8:20-21). Pablo hizo arreglos para que varios líderes de confianza de la iglesia recibieran la colecta y viajaron con él a Jerusalén para entregarla a la iglesia.

Por lo tanto, Lausana siempre rendirá cuentas ante Dios y también ante usted, y a una junta independiente de directores, para usar las donaciones encomendadas a nuestra administración de manera sabia y para el propósito buscado. Lausana adhiere a las normas financieras del Evangelical Council for Financial Accountability (ECFA – Consejo Evangélico para la Responsabilidad Financiera).

El Movimiento de Lausana tiene otros principios bíblicos que guían nuestras prácticas de recaudación de fondos, incluyendo los fondos que se solicitan, la forma de tratar a los socios financieros y nuestra actitud al hacer los pedidos. Además, el Movimiento de Lausana es un miembro plenamente acreditado del Evangelical Council for Financial Accountability (ECFA). La acreditación está basada en las Siete Normas de la Administración Responsable de ECFA, que incluyen la responsabilidad financiera, la transparencia, el gobierno prudente de la junta y la recaudación ética de fondos.

Si tiene alguna pregunta u observación acerca de la prácticas o principios de recaudación de fondos que nos guían, por favor no dude en comunicarse con nosotros. Agradecemos sus opiniones por e-mail a [email protected].