Una de cada siete personas en el mundo tiene una discapacidad. Son el grupo minoritario más grande del mundo. Entre ellos se encuentran algunos de los más pobres, menos instruidos, menos empleados y más privados de salud. Tienen entre dos y cuatro veces menos probabilidades de sobrevivir a desastres naturales que otros. La mayoría no ha encontrado su lugar en una iglesia local.

En respuesta, la Red de Asuntos de Discapacidad de Lausana pide a los líderes de iglesias locales y organizaciones cristianas que incluyan a líderes jóvenes con discapacidades, llamados y dotados, en funciones de liderazgo de iglesias y organizaciones. Las sugerencias incluyen: (1) Aliente a una persona joven con discapacidad a usar sus dones en la iglesia y encontrar su llamado o vocación; (2) Invite a una persona joven con discapacidad a trabajar junto a usted en una función de liderazgo, brindándole el mentoreo y la ayuda que necesita; y (3) Lidere el camino colocando a personas con discapacidades, llamadas, dotadas y capacitadas, en funciones en la iglesia local y en funciones organizativas y de liderazgo cristiano. Los líderes jóvenes con discapacidades pueden trazar un camino para alcanzar y cuidar a una de cada siete personas que tienen discapacidades. Y todos serán una bendición para la iglesia local u organización cristiana a la que pertenecen. Pero primero debemos abrazar lo siguiente:

Alentamos a los líderes de la iglesia y de misiones a pensar no sólo en la misión entre las personas con discapacidades, sino a reconocer, afirmar y facilitar el llamado misional de los propios creyentes con discapacidades como parte del Cuerpo de Cristo. El Compromiso de Ciudad del Cabo II-B-4

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